Desde que Ollanta Humala concluyera su mandato de cinco años, en 2016, como establece la Constitución, Perú ha pasado por un turbulento periodo político de 10 años con ocho presidentes, de los cuales cuatro han sido destituidos por el Congreso mediante el mecanismo de vacancia por incapacidad moral o censura.
- ¿Todavía no sigues a Vida Nueva en INSTAGRAM?
- WHATSAPP: Sigue nuestro canal para recibir gratis la mejor información
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
El último fue José Jerí, quien tras relevar a Dina Boluarte, solo duró 130 días – poco más de cuatro meses – en el poder. Fue destituido el 17 de febrero bajo una moción de censura con 75 votos en su contra.
El Parlamento justificó su salida alegando inconducta funcional y falta de idoneidad para ejercer el cargo a causa del llamado escándalo “Chifagate”, unas reuniones secretas que Jerí tuvo con empresarios chinos fuera del marco oficial, lo que derivó en acusaciones de tráfico de influencias.
Lo ha suplido el congresista José María Balcázar, del partido Perú Libre, quien espera llevar las riendas del país hasta las elecciones generales, pautadas para el 12 de abril, cuando los peruanos vayan a las urnas para elegir a un nuevo presidente.
Voto consciente
Aún cuando el Episcopado no ha emitido un comunicado oficial, varias organizaciones eclesiales, entre estas, Pax Christi Perú y la Juventud Obrera Católica, han expresado su preocupación por la actual situación.
A menos de dos meses de las elecciones generales han exigido que “el voto consciente sea asumido como una responsabilidad ineludible”, para ello, proponen considerar las orientaciones propuestas por la Comisión Episcopal de Acción Social (CEAS).
Entre estas: integridad; conocimiento de la realidad nacional y propuestas claras; promoción de la equidad y la inclusión; responsabilidad; compromiso con la justicia y el Bien Común; fomento de la participación ciudadana y ejercicio de un liderazgo solidario.
Denunciaron que “la difícil realidad que atraviesa nuestra Patria” está marcada por el miedo, la desprotección, la corrupción y el autoritarismo, inclusive “contemplamos con preocupación la reiterada manipulación de la fe de nuestro pueblo para fines e intereses partidistas”.
Reflexión personal y comunitaria
Recordaron que “la Iglesia Católica no tiene su propio candidato ni promueve a ninguno en estas elecciones; su misión, es ayudar a la población a discernir su voto a la luz de los criterios del Evangelio”.
Por supuesto, ante la “grave degradación de la política” ser neutros no es una opción, por lo que sugieren a todos los cristianos hacer un discernimiento electoral “guiado por la ética, la defensa de la dignidad humana, de los derechos fundamentales, el cuidado de nuestra casa común”.
“Demandamos promover una reflexión personal y comunitaria seria, que nos ayude a asumir con madurez nuestra responsabilidad ciudadana”, apuntaron.
También exigen respeto a la libertad de conciencia del electorado y el fin de toda manipulación religiosa con fines partidarios, por lo que recomiendan realizar “ensayos electorales” para evitar errores “dada la excesiva cantidad de organizaciones políticas que compiten en esta contienda electoral”.
