El Vaticano felicita el Ramadán y llama a musulmanes y cristianos a “desarmar el corazón” para lograr la paz

El Dicasterio para el Diálogo Interreligioso invita a evitar “la desesperación y la violencia” y subraya que creyentes de ambas religiones están unidos ante un mundo herido

Ramadán

El Vaticano ha enviado su tradicional mensaje con motivo del mes del Ramadán y la fiesta de ‘Id al-Fitr 2026, dirigido a los musulmanes de todo el mundo. El texto, firmado por el prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, el cardenal Jacob Koovakad, y su secretario, Indunil J.K. Kodithuwakku, pone el acento en la fraternidad, la esperanza y la construcción de la paz en un contexto global marcado por la fragilidad y el conflicto.



“Es con gran alegría que me dirijo a ustedes con ocasión del mes del Ramadán”, comienza el mensaje, subrayando la “cercanía, solidaridad y respeto” hacia los musulmanes, creyentes en un Dios “uno, vivo y subsistente, misericordioso y todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, que ha hablado también a la humanidad”.

Este año, destaca el Vaticano, se produce una “convergencia providencial de calendarios”: cristianos y musulmanes viven simultáneamente el Ramadán y la Cuaresma, tiempos de ayuno y oración que conducen respectivamente al ‘Id al-Fitr y a la Pascua. Este camino espiritual compartido permite reconocer “nuestra fragilidad inherente” y afrontar las pruebas personales, familiares e institucionales.

El texto reconoce que, en un mundo saturado de información y narrativas contrapuestas, el discernimiento se vuelve más difícil y el sufrimiento más agudo. En ese contexto surge la pregunta decisiva: “¿Cómo podemos encontrar un camino hacia adelante?”. Desde una perspectiva puramente humana, admite el mensaje, la respuesta puede parecer esquiva, generando “una sensación de impotencia”.

Es entonces cuando aparece la tentación de la desesperación o la violencia. “Ni la desesperación ni la violencia pueden ser nunca un camino aceptable para los creyentes”, subraya el mensaje. La desesperación puede parecer una reacción honesta ante un mundo roto, y la violencia un atajo hacia la justicia, pero el creyente auténtico mantiene la mirada fija en “la Luz invisible que es Dios”, el “Todopoderoso, el Misericordioso, el único Justo”.

Restaurar la paz

El mensaje insiste en que solo en Dios se encuentran “la esperanza del mundo venidero y la paz tan profundamente deseada por todo corazón humano”. Por eso, cristianos y musulmanes —junto con todas las personas de buena voluntad— están llamados a “imaginar y abrir nuevos caminos” para renovar la vida, a través de la oración, el ayuno y las obras concretas de caridad. Por ello, citando a san Pablo, el texto exhorta: “No se dejen vencer por el mal, sino venzan el mal con el bien”.

De manera especial, el Dicasterio se dirige a quienes sufren “en el cuerpo o en el espíritu” por su sed de justicia, igualdad, dignidad y libertad, asegurándoles la cercanía espiritual de la Iglesia católica y su solidaridad. “Estamos unidos no solo por nuestra experiencia compartida de prueba, sino también por la tarea sagrada de restaurar la paz en nuestro mundo herido”, subraya el Vaticano.

El mensaje concluye deseando que este tiempo compartido de Ramadán y Cuaresma se convierta en un catalizador de transformación interior y de renovación del mundo, “donde las armas de la guerra den paso al coraje de la paz”. Una paz que nace, en palabras del papa León XIV, del “desarme del corazón, de la mente y de la vida”.

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