1. En la vida cotidiana
Mirando los datos, los seres humanos somos miles de millones, es decir, una cantidad casi imposible de graficarnos en nuestras mentes. Somos una multitud en donde todos y cada uno vivimos nuestra dignidad y nuestras facultades, a veces entre pesares, otras entre progresos. Alguna vez entre tantos y otras veces, destacándonos por algún “plus” … Lo más asombro es que ese “plus”, no anula el sustrato que a todos nos fraterniza, sino que hace aportar algo más para todos. Cuando hablamos de plus, nos referimos a que en el diario vivir aportamos algo más: limpiamos la casa como todos, pero en alguna oportunidad lo hicimos con música, o con una sonrisa; cuando vamos caminando y, así como si nada, nos sale un saludo sincero con quienes compartimos el sendero; cuando con un simple gesto o mensaje “hacemos que la vida” tenga una manera distinta de vivirla… Son, como dice Gandalf en la película El Hobbit, un viaje inesperado, “las cosas pequeñas, actos cotidianos, de personas ordinarias, las que alejan a la maldad, los simples actos de gentileza y amor” (Jackson, 2012), las que hacen que la vida tenga un plus que da sentido a todos.
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En un mundo donde mucha gente que se desvive en el trabajo, priorizándolo por sobre los otros placeres de la vida, otros con pequeñas cosas logran disfrutar y encontrar el tiempo para gozar de esos placeres que algunos solo esperan encontrarlos al final de sus vidas… Ese plus, nos hace ver la vida de otra manera compartiéndola como hermanos.
2. En la fe cristiana
Asumiendo la fe en la Trinidad creadora (CEC, 1997) (#290 – 292), profesamos que, en el sexto día, “Y Dios vio que estaba muy bien o era muy bueno”(Gn. 1, 31). En el relato sacerdotal de la creación se puede ver que del día 1º al 5º hay una especie de rito: Dios dijo… así sucedió… y vio que era bueno.
En el 6º día hay un cambio rotundo en la reflexión teologal de la creación. Ya no es “dijo”, sino una conversación entre iguales pero que habría una superioridad en quien toma la iniciativa y a quien se adora (politeísmo monólatra). Luego finaliza el rito con ese plus: “muy bueno”. Se podría afirmar que en el sexto día hubo algo que hizo “más buena” la creación y que es imagen y semejanza de quien lo ha creado: el ser humano. El autor del relato, además de expresar que solo Dios crea (bara), que su palabra es creadora, nos estaría compartiendo esa experiencia de fe en donde la Trinidad se complace, tiene su beneplácito en la obra que acaba de crear y que sería su representante para administrar y cuidar todo lo demás (Ruiz de la Peña, José Luis, 1996). En este relato la creación es buena, el mundo es bueno… el ser humano posee un plus de bondad por el simple hecho de ser humano (no por ser religioso o de una religión).
En varios textos del Evangelio, los autores nos recuerdan con insistencia que seguir a Jesús no nos hace diferentes ni superiores en dignidad, sino que creer en él “es un plus” que asume lo bueno de la creación y de la dignidad humana. Por eso la fe cristiana no se pone por encima de la humanidad, ni la mira con desprecio, porque el ser humano es obra de la Trinidad, colaborador con ella (CEC #307-308). A su vez, en el sermón del Monte, Mateo expresa ese plus con afirmaciones contundentes (5-7), y lo más llamativo es que a quien Jesús predica son “la multitud y los discípulos”, es decir, estas acciones del Reino pueden estar fuera de una expresión religiosa:
- Las bienaventuranzas, ser sal y luz del mundo.
- La ley no es anulada, sino llevada a su plenitud por el amor que es más exigente que la normativa.
- La ofrenda en el altar, si está enojado no es mala, pero es mejor si primero nos reconciliamos.
- La ley del Talión es plenificada por la otra mejilla, o por hacer “algo más” con quien te pide una cuestión concreta (una túnica dale dos, un kilómetro camina dos).
- La caridad es buena, pero tiene un plus si no busca la propia vanagloria.
- La oración es buena, y más si se la vive para que “nadie nos vea”, sino orando como él nos enseña.
- El ayuno es útil, pero más vivir con un rostro alegre y desbordante de sonrisas, ayudando al que lo necesita.
- Tener tesoros es bueno, pero más si el corazón está orientado al amor.
- Poseer dinero es bueno, pero más bueno es que este no te posea.
- Es bueno lograr cosas y adquirir bienes, más lo es confiar en que Dios provee desde nuestra colaboración, que él nos precede y su acción no depende de nuestras normas, reglas o indulgencias, etc.
- Amar es hermoso, es más pleno cuando se es capaz de hacerlo con quien nos ha ofendido.
- Etc.
Juan en su relato del Evangelio de Jesús, nos presentaría ese “plus” de manera muy elocuente y con escenas que nos dejan boquiabiertos:
- Lo carnal es bueno, tan bueno que la Palabra se hace carne (Jn. 1, 14).
- La humanidad es buena y es capaz de ser portadora de Buena noticia y más si el agua viva es “quien habla contigo” (Jn. 4,26).
- La fe en Jesús, es buena, pero más si no proviene de una religión específica (Jn. 4: samaritana y funcionario real).
- Llamar a Dios con título honoríficos, puede ser bueno… más lo es llamarlo y vivirlo como Abba/Imma.
- Las reglas pueden ser respetables, pero la misericordia es un plus (Jn. 8, 1 – 11: encuentro con una persona adúltera),
- Etc.
3. En la evangelización y catequesis
Este plus al que estamos haciendo referencia, no quiere ni busca ponerlo por encima de lo demás, sino solo ayudarnos a contemplar que la Trinidad suscita bondad fuera una expresión religiosa y que esta, manifiesta ese plus, cuando es capaz de auscultar las acciones de Dios en el mundo. Es por ello, que una auténtica manifestación religiosa no anula otras expresiones, no impone, no se considera superior, por la sencilla razón que Dios ha creado humanos no religiones, Dios se hace ser humano, no letra de una religión…
Buscar que las personas reciban un sacramento pude ser bueno (además de anacrónico), pero mucho más lo es que esas personas encuentren el sentido de la vida y si es en Jesús más aún.
Enseñar religión puede ser loable, pero mucho más es que resuene en la vida la buena noticia del Reino que inspira vivir desde el Evangelio.
Si al evaluar la misión evangelizadora de la iglesia descubrimos que la gente solo sabe “los no”, las prohibiciones, evidentemente, el plus de evangelio no ha sido anunciado.
La fe cristiana, asume lo humano como “muy bueno” y busca que llegue a su plétora.
La fe cristiana, es tal porque es humana, porque plenificamos todo lo bueno, bello, noble y que “aprecia con el mayor respeto cuanto de verdadero, de bueno y de justo se encuentra en las variadísimas instituciones fundadas ya o que incesantemente se fundan en la humanidad. (Concilio Vaticano II – GS, 1965) (#42).
4. Plegaria
Bendita seas Trinidad que nos plenificas, te damos gracias por tantas señales de tu presencia y como estás constantemente buscando la plenitud de la creación.
Te pedimos que seamos o sigamos siendo, creyentes en vos que asumen la naturaleza, lo humano, lo cotidiano, para potenciar todo lo hermoso, bello, noble, justo que las personas y sociedades hacen en beneficio del bien común.
Te pedimos perdón si como expresión religiosa, alguna vez pretendimos encerrarte en nuestros esquemas, porque sabemos que tu amor se ofrece “para todos los hombres de buena voluntad, en cuyo corazón obra la gracia de modo invisible. Cristo murió por todos, y la vocación suprema del hombre en realidad es una sola, es decir, la divina. En consecuencia, debemos creer que el Espíritu Santo ofrece, a todos, la posibilidad de que, en la forma de sólo Dios conocida, se asocien a este misterio pascua” (GS #22).
Te pedimos que sigamos siendo creyentes que suman, que no restan, ni dividen… manifestando que vos vivís y amas por los siglos de los siglos.
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Trabajos citados
Catecismo de la Iglesia Católica (1997).
Concilio Vaticano II – ‘Gaudium et spes’ (1965).
Jackson, P. (Dirección). (2012). ‘El Hobbit. Un viaje inesperado’ [Película].
Ruiz de la Peña, José Luis. (1996). ‘Imagen de Dios. Antropología Teológica fundamental’. Madrid: Sal Terrae.
