Fernando Vidal
Director de la Cátedra Amoris Laetitia

Precursores de una revolución sapiencial


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Va a haber una revolución sapiencial que dé medios a la gente de la calle para refundar una nueva interioridad personal y popular. Solo así nos podemos recuperar del nihilismo y las violencias que están oscureciendo nuestro mundo.



Los movimientos culturales que sostuvieron la civilización de los Derechos Humanos y la democracia siguieron métodos demasiado discursivos y docentes para interiorizar valores públicos y el propósito de su vida. No ha sido suficiente para la reflexividad que requieren las sociedades complejas y de alta diversidad, y el hipercapitalismo ha invadido el ámbito del ser y la relación, provocando polarizaciones, soledades, sinsentido y deterioro mental.

Exposición 'El arte como un gran escenario donde las imágenes nunca dejan de hablar', organizada

Se necesitan no solo lugares donde crear sentido vital, sino también pedagogías populares de meditación, oración, silencio, experiencias de belleza, diálogos de vida corazón a corazón, discernimiento espiritual; lugares de revinculación y celebración. También dar forma al corazón y la razón personal y popular a través del servicio real a las personas que sufren, y en situaciones de deterioro social, ecológico o cultural.

Pequeños lugares

Ya hay semillas precursoras de ese imprescindible movimiento sapiencial: retiros de meditación, oración o diálogo vital en muy diferentes formatos y de signo cristiano, interreligioso o interconviccional; clubes de lectura en los que se habla de sentido y vida; contemplación lenta en museos; experiencias de ecoconexión; espacios vitales universitarios; mayor audiencia para la Filosofía… La descancelación cultural de la cuestión de Dios abre también una vía esperanzadora.

Se necesitan modelos populares, replicables en cualquier lugar y escalables como, por ejemplo, Espacio Abierto. Emprendamos desde nuestros pequeños lugares una revolución de interioridad, revinculación y justicia.