El papa León XIV ha recibido este jueves en el Palacio Apostólico Vaticano a jóvenes sacerdotes y monjes de las Iglesias ortodoxas orientales que participan en una visita de estudio organizada por el Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.
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En su saludo, el Pontífice dio la bienvenida a representantes de las Iglesias armenia, copta, etíope, eritrea, malankara y siríaca, y los animó a vivir este encuentro como una oportunidad para profundizar en la comunión entre cristianos. Citando la Primera Carta de san Pedro, comenzó recordando: “Paz a todos vosotros que estáis en Cristo”.
León XIV subrayó que la reciente Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos ha vuelto a poner en el centro la llamada de san Pablo a vivir “un solo cuerpo y un solo Espíritu”, advirtiendo del riesgo de que las comunidades se replieguen sobre sí mismas. Por eso, recordó que el apóstol insistía en que todos forman parte del único Cuerpo Místico de Cristo.
Un maravilloso mosaico
Para el Papa, las diferencias históricas y culturales entre las Iglesias no son un obstáculo, sino “un maravilloso mosaico de nuestro patrimonio cristiano común”. Al mismo tiempo, invitó a apoyarse mutuamente para crecer en la fe compartida en Cristo, “fuente última de nuestra paz”.
Asimismo, León XIV ha hecho una llamada a aprender a “desarmarse” interiormente. Recuperando una oración del patriarca Atenágoras, el Papa citó: “Estoy desarmado de la necesidad de tener razón, de justificarme juzgando a los demás”, librando “la guerra más difícil, la guerra contra mí mismo”. Solo así, afirmó, es posible dejar atrás prejuicios, fortalecer la caridad y trabajar más estrechamente juntos.