Mozambique, masacrado por la violencia y las inundaciones, pero con un pueblo con “esperanza” y que sabe “empezar de la nada”

La comboniana Paula Ciudad lamenta una crisis global que ya ha generado casi 700.000 desplazados

Inundaciones en Mozambique

Pese al esfuerzo monumental de entidades como Cáritas, Mozambique padece el flagelo de la pobreza, con el 80% de la población viviendo en entornos rurales donde muchas veces no llega el Estado. Pero, además, se muestra estos días como símbolo de un mundo doliente y convulsionado, golpeado tanto por otras dos realidades estructurales: la violencia y el impacto de la evidente degradación del planeta. Así, si en los últimos meses, como documenta ACNUR, “el conflicto en el norte, solo en la última mitad de 2025, ya provocó el desplazamiento de más de 300.000 habitantes”, ahora la agencia de la ONU lamenta una segunda gran crisis, de tipo climático.



Y es que, desde comienzos de año, intensas inundaciones han anegado comunidades del centro y el sur del país (regiones ya castigadas por otros episodios extremos del clima, como tormentas tropicales, ciclones y periodos de sequía) y han obligado a huir a unas 392.000 personas”. En cuanto al balance de víctimas, pese a ser provisional, por ahora se sitúa en 146 personas.

Sufrió el yugo islamista

Esto deja un recuento de casi 700.000 mozambiqueños obligados a dejar a la carrera su hogar, víctimas en todo caso de fenómenos ajenos a ellos… Lo que le duele en el alma a la misionera comboniana Paula Ciudad, quien, a sus 81 años, ha sufrido todo tipo de golpes en el país, como cuando, el 6 de septiembre de 2022, un ataque islamista a su misión de Chipene acabó con la vida de una de sus compañeras, Maria de Coppi.

Como detalla a Vida Nueva, “parece que Mozambique, por la situación geográfica en que se encuentra [al sur de África, bañadas sus amplias costas por el Océano Índico], está destinado todos los años a tener que sufrir alguna catástrofe natural”. De tal modo que “este año le tocó a las provincias del sur, más en concreto, Gaza y Maputo, la capital del país”.

Como comparte la misionera salmantina, “la principal carretera para comunicarse con el resto del país está intransitable. Los barrios de ambos enclaves están inundados. Han puesto algún medio fluvial (sobre todo para mandar comida), pero no es suficiente”. La principal consecuencia es que “los alimentos están faltando. Algunos se estropean en los camiones, parados por no poder circular”.

Empiezan a llegar las ayudas

Para buscar un atisbo de esperanza, Ciudad también apunta que “empiezan a llegar las ayudas y España parece que ha sido una de las primeras. Esperamos que todo sea bien distribuido. Personalmente, le pido a quienes puedan leer esto que sean generosos en su apoyo material y, a nivel espiritual, que recen por estos pueblos tan sufridos”.

Otra importante consecuencia es que “el año escolar tenía que comenzar ahora y lo han retrasado un mes. Dicen que fueron destruidas más de 500 escuelas… Y, para colmo, ya se está haciendo presente el cólera, una enfermedad muy contagiosa y que es normal en estas situaciones”. De ahí su lamento: “¿Cómo podremos hacerle frente sin higiene, sin medicinas y con los pocos hospitales que hay destruidos?”.

Inundaciones en Mozambique

Inundaciones en Mozambique

Tras tener que dejar Chipene en 2022 tras el ataque islamista contra su comunidad, la octogenaria Ciudad volvió a empezar de cero en Beira: “Aquí no hemos sido tan afectados como en otras regiones, pero los barrios están inundados. Las personas se juntan para comer y dormir en algún lugar mejor”. Y es que pesan mucho “los recuerdos del año 2000, cuando, con el ciclón Idai, esta ciudad quedó casi destruida”.

Como concluye la comboniana, “lo bueno es que al sufrimiento nadie se acostumbra. Por eso este pueblo tiene y vive con mucha esperanza, y esto es muy bonito para continuar viviendo, aunque implique empezar de la nada”.

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