Allí “donde la vida duele es donde se alza la cruz”. Este es, para Manel Trani Guerrero, “el terreno de misión de la Iglesia y de los cristianos”. Así lo ponía de manifiesto en ‘Cristianos de frontera’ (PPC, 2022) y vuelve a hacerlo ahora con ‘Cristianos en la periferia’ (PPC, 2026), un nuevo libro en el que reúne testimonios de personajes que “no son salvadores de nada ni de nadie, sino portadores de una luz que nos ayuda a ver, a identificar en nuestro mapa el rostro del Cristo vivo”. Profesor de Secundaria y en el Instituto Pontificio de Ciencias Religiosas y Catequéticas San Pío X de La Salle, Trani se afana por seguir “despertando a este mundo a salir a los márgenes de la vida”.
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PREGUNTA.- ¿Qué “hermana” a los tres protagonistas (Teilhard de Chardin, Madeleine Delbrêl e Ignacio Ellacuría) de la primera parte de su libro? Podrían engrosar la lista de ‘Cristianos de frontera’ de su anterior título…
RESPUESTA.- A los tres protagonistas del inicio del libro les une el hilo de la Verdad, una verdad que no se reduce al ámbito teórico, sino que se encarna en los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de hoy (GS 1). De hecho, engrosan la lista de creyentes que se sitúan en esas fronteras donde la fe aparece como diálogo, como puente… Son muchos más de los que imaginamos.
Levadura en la masa
P.- ¿Cómo se logra ser levadura en la masa… de la periferia?
R.- Sería muy pretencioso por mi parte tener una respuesta que ni uno mismo consigue realizar siempre en su propia vida. Para mí, la síntesis que hace el capítulo 2 de la carta de Santiago siempre ha sido un faro que aporta luz a la vida de Jesús. Nos sitúa en un plano de frontera, de periferia, como visibilizó el papa Francisco en su vida. ¿Cómo ser levadura? Despertando a este mundo a salir a los márgenes de la vida.
P.- El compromiso misionero del cristiano, que nunca ha entendido de fronteras, le conduce hasta las periferias geográficas más insospechadas. ¿Resulta más difícil llegar a las periferias existenciales de “la puerta de al lado”?
R.- Esas son las periferias que nos hacen entrar en contacto directo con la realidad. Jesús no es una idea que se encuentra allende los mares, sino el rostro concreto que nos sale al encuentro en nuestra realidad más inmediata. El cristiano, al salir de sí mismo, por imperativo debe encontrarse en las periferias (de nuestra ciudad, de nuestra realidad, de nuestra escuela…). Es ahí donde se juega la fe de uno, donde uno se encuentra también como náufrago y debe saber decir: “Una sola palabra tuya me salvará”. Los personajes que presento no son salvadores de nada ni de nadie, sino portadores de una luz que nos ayuda a ver, a identificar en nuestro mapa el rostro del Cristo vivo. (…)