Los obispos españoles, en oración por la tragedia ferroviaria de Adamuz

Accidente de trenes en Córdoba

La Iglesia española se suma al dolor y las condolencias ante la tragedia provocada por el accidente de trenes que tuvo lugar ayer en Ademuz que, según fuentes de la investigación, ya se habría cobrado la vida de 39 personas. Además, un total de 73 personas permanecen ingresadas, 24 de ellas en estado grave, de las que cuatro son menores.



La Conferencia Episcopal Española han lanzado un comunicado en el que expresan a las familias de las víctimasnuestra condolencia y a todos los heridos deseamos una pronta recuperación”.

Asimismo, los obispos españoles se unen al dolor de las comunidades afectadas y de toda la sociedad y “pedimos oración por todas las víctimas en las celebraciones de la comunidad cristiana”.

“El Señor de la vida y de la paz conceda a las víctimas el don de la Vida y a sus familias esperanza y paz. A la Virgen dolorosa, cercana a todas las angustias, encomendamos a tantas personas que sufren”, han señalado.

El secretario general de la Conferencia Episcopal Española y obispo auxiliar de Toledo, César García Magán, se ha mostrado “consternado por el grave accidente de tren”. “Rezo por el eterno descanso de los fallecidos y por la pronta recuperación de los heridos”, señala en sus redes sociales. “Me uno al dolor de sus familias. Pido para que encuentren en el Señor consuelo y fortaleza en estos momentos de tanto sufrimiento”, añade.

Profundo pesar

En esta misma línea, el vicepresidente de los obispos y cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, expresa que “seguimos con profundo pesar las informaciones sobre el grave accidente ferroviario ocurrido en la tarde de hoy”. “Rezamos por el eterno descanso de las víctimas, por la recuperación de los heridos, por sus familias y por quienes se entregan en las labores de asistencia”, plantea el purpurado.

Una de las personas atendidas tras el accidente de trenes en Córdoba

Una de las personas atendidas tras el accidente de trenes en Córdoba

De la misma manera, el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, encomienda al Señor a víctimas y heridos para que “no dejen de percibir su auxilio, fortaleza y consuelo en este momento de incertidumbre y de dolor”.

Eterno descanso

Por otro lado, José Antonio Satué, obispo de Málaga, de donde partió el Iryo siniestrado, visibiliza su “profundo pesar las noticias sobre el trágico accidente ferroviario” y se suma a las oraciones “por el eterno descanso de las víctimas, por la pronta recuperación de los heridos y por sus familias”.

“Nuestra oración por el eterno descanso de las víctimas, por la recuperación de los heridos, y por sus familias; también por quienes trabajan en las labores de rescate y asistencia”, publica en sus redes el arzobispo de Sevilla, hacia donde se dirigía el Alvia de Renfe.

La HOAC, cercana a las víctimas

Por otro lado, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) ha expresado también hoy su “más profundo pésame y su cercanía a las familias y a todas las personas afectadas. Nos unimos al dolor de quienes han perdido a sus seres queridos, muchas de ellas familias trabajadoras”.

En medio de tanto sufrimiento, “reconocemos también los signos de esperanza que brotan de la solidaridad. Dios se ha hecho presente, una vez más, en el gesto sencillo y valiente de un pueblo que ha sabido cuidar a quienes más lo necesitaban”.

La HOAC se solidariza con las víctimas, sus familias y con todas las personas trabajadoras que están en las labores de emergencia y acompañamiento. “Elevamos nuestra oración para que encuentren consuelo, fortaleza y apoyo en esta hora de dolor, y renovamos nuestro compromiso de seguir cuidando la vida y la dignidad de quienes trabajan y de quienes sufren”, subrayan.

Un tren de la compañía Iryo, que había salido de Málaga a las 18:40 horas de la tarde de este domingo con destino a Puerta de Atocha con 317 personas a bordo, descarriló sus tres últimos vagones a las 19:39 horas e invadió la vía contigua por la que en ese mismo momento circulaba otro convoy de Renfe con destino a Huelva, que también descarriló. Los vagones del Iryo impactaron contra los dos primeros vagones del Alvia de Renfe, que salieron despedidos y cayeron por un terraplén de unos cuatro metros.

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