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Roxanne Schares: “Solo caminando juntos podremos vivir algo nuevo”

Roxanne Schares, secretaria ejecutiva de la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG)

Desde el pasado 1 de septiembre, Roxanne Schares, religiosa de las Hermanas Educadoras de Notre Dame, es la nueva secretaria ejecutiva de la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG), tras haber sido el último año secretaria ejecutiva adjunta. Esta estadounidense fue superiora general de su congregación y, desde 2021, forma parte del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.



Aunque en Roma también fue coordinadora internacional de su congregación para Justicia, Paz e Integridad de la Creación –colaborando estrechamente con otras congregaciones–; antes de eso trabajó en su país y fue misionera en África Oriental durante 27 años. Allí colaboró en tareas de formación y, especialmente, en el acompañamiento a personas refugiadas tanto en campos como en zonas urbanas, en tareas pastorales, sociales y educativas, incluyendo su labor con el Servicio Jesuita al Refugiado en distintos países del continente africano. A su nueva encomienda llega con todo este bagaje y con el aprendizaje vivido en este tiempo y que comparte con ‘Vida Nueva’ a las puertas del inicio de su ministerio.

PREGUNTA.- Antes de nada, ¿qué significa ser la nueva secretaria ejecutiva de la UISG?

RESPUESTA.- Ante todo, me siento muy honrada de que me hayan pedido prestar este servicio. Realmente es un privilegio para mí desempeñar esta función, ya que, a lo largo de los años, he sentido que mis experiencias me han llevado a abrir mi corazón y a comprender mejor a las personas de todo el mundo. Ahora estoy en otro momento de mi vida en el que puedo embarcarme en este otro viaje más grande, por así decirlo, para estar con las religiosas de todo el mundo. Y es que tenemos más de 1.900 institutos con hermanas repartidas por todos los continentes. Así que es un gran momento para mí, para seguir ensanchando mi corazón. Estoy dispuesta a ofrecer lo que pueda de mis experiencias y mi aprendizaje.

Misión y paz

P.- Después de 60 años, ¿qué desafíos enfrenta la UISG en 2026?

R.- Hay muchos retos, este Año Jubilar de la Esperanza que hemos concluído nos ha recordado que debemos ser misioneras de la esperanza, sin importar lo difíciles que sean las realidades a las que nos enfrentemos como congregación o como hermanas en el mundo o en nuestras luchas en la sociedad. También hemos escuchado el llamamiento por la paz del nuevo papa León XIV. Esto es algo que me resuena muy fuertemente y lo viven nuestras hermanas de todo el mundo, reconocemos las crecientes divisiones, el aumento de la violencia y de las guerras… Así que creo que es otra llamada para que sigamos adelante en esta época, como decía el papa Francisco, no es solo una época de rápidos cambios sino un cambio de época.

P.- Usted ha sido misionera y pertenece a una congregación con carisma educativo. ¿Qué aporta la universalidad de la vida religiosa a la Iglesia?

R.- El reto para nosotras, como religiosas que somos también personas en medio del mundo, está en ver cómo ser líderes y vivir bien en tiempos que cambian tan rápidamente. Una expresión que encontré hace algunos años en una formación sobre liderazgo es que vivimos en un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo. Por eso debemos tener visión. Necesitamos comprender el mundo para lidiar con la incertidumbre. Necesitamos claridad para lidiar con la complejidad, no tener las respuestas, sino buscar un camino, que sea claro y luego ser ágiles, flexibles, estar listos para adaptarnos… Y eso no es fácil, por lo que tenemos que apoyarnos. Como dice un proverbio africano: “si quieres ir rápido, ve solo; pero si quieres llegar lejos, ve acompañado”.

Roxanne Schares, secretaria ejecutiva de la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG)

Creo que eso es algo que aprendí hace muchos años y que sigo intentando aplicar a mi vida y a mis experiencias. Es lo que intentamos hacer a través de la UISG: ver el valor de nuestra hermandad global –así lo llamamos–, y luego ver cómo esa hermandad puede ser un apoyo para las personas que están en los márgenes o en nuestra Iglesia, donde todavía nos enfrentamos a muchas diferencias –y divisiones–. Para mí el ser misionera y educadora son como una luz. Definimos el carisma de las Hermanas Educadoras más como una comunión vivida en ministerio de educación en un sentido amplio, el que empodera a las personas. Estoy muy agradecida a que el papa Francisco nos pidiera a la vida religiosa ser profecía y expertos en comunión. También en la Iglesia universal, como mujeres y como religiosas, podemos contribuir también a ese camino sinodal que el Papa quería que emprendiéramos.

P.- ¿Qué tipo de acciones va a seguir haciendo la institución más allá de sus asambleas de religiosas?

R.- En efecto, muchos solo piensan en las asambleas, pero estamos tratando de que se conozca un poco más lo que hacemos. Ante todo estamos fortaleciendo nuestra colaboración para ser más fuertes en el testimonio que damos como red. También estamos tratando de centrarnos de cara al futuro, y para ello queremos fortalecer más a nuestros miembros en las áreas continentales, lo que llamamos “constelaciones”, para que se conozcan entre sí y sepan cómo trabajar juntos. También tenemos la red Talitha Kum contra la trata de personas, que es más conocida, y que ya se ha expandido realmente a más de cien países con hermanas comprometidas.

Otra red que hemos puesto en marcha recientemente es para conectar a hermanas que trabajan en la atención a migrantes y refugiados, para que puedan apoyarse mutuamente y aprender unas de otras; también para tener la fuerza necesaria para continuar con ese ministerio tan necesario ante el creciente número de personas desplazadas forzosamente. Otra cosa que seguiremos haciendo es tratar de ofrecer programas tanto en línea como presenciales para fortalecer el liderazgo, la interculturalidad o incluso en la comprensión del derecho canónico y la protección de menores, porque eso es una preocupación importante. En esto hay ya algunos programas que reúnen a las hermanas para aprender juntas.

Decrecimiento

P.- El proyecto de la UISG tiene como objetivo “caminar juntos hacia el futuro”. ¿Qué nuevos caminos hay que recorrer?

R.- Esta es la reivindicación del proyecto de la UISG a nivel internacional. Implica que la vida religiosa debe ser asumida, debe ponerse en práctica, por eso hemos elegido ese lema para aglutinar nuestras prioridades fundamentales para los próximos seis años. Por ello tratamos de seguir adelante como lo hemos venido haciendo, mirando realmente a la vida religiosa en sí misma, para ver cómo abordar los problemas actuales y los que vayan surgiendo en el declive de algunas congregaciones, el crecimiento de otras o la lucha por ser más sostenibles. Por ello, queremos analizar cómo viviremos la vida religiosa en el futuro. No hay una respuesta, pero solo caminando juntos podremos vivir algo nuevo. Otra prioridad, además de la sinodalidad, es examinar realmente cómo ser esa voz profética en los márgenes.

Y en esto no se trata solo de hablar por los demás, he aprendido que debemos estar unidos en solidaridad y que juntos encontramos una voz con aquellos que son vulnerables. Por eso, tenemos que reforzar nuestro apoyo a las hermanas que se encuentran en la frontera, a las que están en lugares de conflicto, ya sea en Ucrania, en Sudán o en el Congo, donde ha vuelto a estallar la guerra, o en tantos otros lugares, incluso en Israel y Líbano, viviendo ese testimonio profético con la gente. Me parece que esto es en lo que queremos seguir avanzando juntas. Hemos puesto mucho énfasis en el cuidado de la Tierra, y por eso seguimos comprometidos con sembrar esperanza para el planeta. También tenemos un segundo compromiso a través de nuestra Comisión de Justicia y Paz para transmitir el Evangelio de la no violencia y la paz justa. Desde todas estas áreas también se ayuda a seguir profundizando en nuestra espiritualidad, a descubrir formas de seguir discerniendo juntos cómo responder a las necesidades urgentes de nuestro tiempo. Todo esto lo iremos desarrollando en la nueva junta a medida que los departamentos los vayan incorporando y aterrizando.

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