Este es “un espacio para la oración común, la fraternidad, la compañía y el mutuo sostén en el servicio apostólico”, dijo el arzobispo de La Serena, René Rebolledo, en su saludo inicial a los obispos que llegaron hasta el Santuario de Lo Vásquez, a 87 kilómetros al poniente de Santiago, en la ruta que une la capital con Valparaíso y Viña del Mar.
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Como es tradición, esta 132ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile se inició con la celebración eucarística presidida por el nuncio apostólico en Chile, Kurian Mathew Vayalunkal, en el templo principal con participación de numerosos peregrinos que llegan al Santuario.
Mirada a la realidad nacional
Las reuniones de trabajo tienen lugar en el Centro de Espiritualidad Purísima de Lo Vásquez, anexo al templo. Allí, durante esta semana, hasta el viernes 14, la agenda de trabajo de los obispos incluye reflexionar sobre la realidad nacional en el marco de las próximas elecciones, evaluar los principales desafíos pastorales del país, avanzar en la implementación del Sínodo sobre la sinodalidad y revisar materias de administración económica, entre otros temas.
En la sesión inaugural, el arzobispo Rebolledo recordó que la comunión eclesial se construye asumiendo con gratitud la pluralidad de carismas y realidades presentes en la Iglesia, agregando que la diversidad es “un don y una oportunidad que debemos custodiar (…) un verdadero regalo que hace posible una mayor vitalidad de todo el cuerpo eclesial”.
Luego señaló que esta comunión está siempre al servicio de la misión evangelizadora: “Como sucesores de los apóstoles tenemos la tarea de anunciar el Evangelio (…) Y esta misión evangelizadora será siempre más fecunda cuando la vivimos insertos en una sólida comunión de vida y amor”. Citó el reciente llamado del Papa León XIV a los obispos a ser “pastores atentos, que saben compartir el camino, las preguntas, las ansiedades y las esperanzas de la gente”.
Confianza en el proceso electoral
A días de un nuevo proceso electoral para elegir presidente y parlamentarios, el Presidente del Episcopado reiteró el llamado ya expresado por el Comité Permanente: “cada elección es una oportunidad para renovar nuestro compromiso con la vida democrática, ejerciendo con responsabilidad el derecho y deber ciudadano de sufragar” con una “conciencia bien formada”, alentando a valorar principios esenciales como la dignidad humana, la justicia social, la protección de la familia, la transparencia y la solidaridad con los más vulnerables, “especialmente de los desposeídos y migrantes”.
El arzobispo Rebolledo insistió también en la necesidad de favorecer un ambiente de respeto antes y después de los comicios: “Más allá de las legítimas diferencias, el país necesita volver a construir puentes y no seguir levantando muros”.
Además de las reuniones de trabajo, en la mañana y en la tarde de cada día, este período es una ocasión también de oración en común, mucho diálogo, intercambios y compartir sus experiencias pastorales, entre los obispos.