Presidente general de JEC

Sínodo significa camino compartido, así que… ¡caminemos!


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El Sínodo de los Obispos sobre ‘los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional’ ha llegado a su fin después de dos años de intenso recorrido, en el que nuestro querido papa Francisco nos ha puesto las pilas y nos ha hecho trabajar más que nunca. Pedíamos protagonismo, lo hemos tenido, pedíamos escucha, y se nos ha escuchado, participación, y así ha sido. No estábamos acostumbrados a esta manera de trabajo en la Iglesia.

Todavía queda mucho para hacer de esas demandas una efectividad plena, pero conociendo los procesos, no está nada mal. Quien haya seguido las noticias que diariamente iban saliendo del Vaticano, habrá observado que han sido muchas cosas las que han llamado la atención, nos ha alegrado escuchar, y también otras que nos gustaría que fueran más claras.



Buena cosecha

El Papa prometía un buen vino después de la cosecha de este mes en el que se han tratado una amplia cantidad de temas que nos interesan a los jóvenes y a la Iglesia. Para muchos el buen vino quizás sea cada uno de los puntos finales consensuados, para mí desde luego, el documento es “uno más”, acertado en su mayoría, pero también escaso en algunos temas.

Lo que resuena en mi cabeza es si verdaderamente habrá algún cambio en mi barrio, en mi pueblo, en mi ciudad, en mi país… ¿seremos capaces realmente de escuchar y cambiar? Fijaos que no lo tengo nada claro. Y eso es lo que a mí me preocupa. En ocasiones veo una Iglesia que camina paralela a la sociedad, a su lado, pero en otro carril, sin mezclarse y manteniendo firme ideas que poco tienen que ver con el avance de la sociedad. Se trata de caminar juntos, pero también revueltos. ¿Por qué no?

Buen vino

Mujer, economía, sexualidad, abusos… son algunos de los temas que se abordan, pero con cierto miedo alguno de ellos. Necesitamos cambios desde hoy, mesas de poder en las que veamos a mujeres, teólogas, laicas, jóvenes, del colectivo LGTBI, porque no nos engañemos, hay cosas que sí importan. Necesitamos educación ante los abusos, y cercanía ante los abusados, decisiones económicas transparentes, sostenibles, que causen transformación.

Imagen blog JEC pareja de espaldas caminando

Deseo cambios pequeños, gestos y guiños que lleven al joven a ver atractivo lo que le presenta la figura de Jesucristo, defendiendo la cercanía al alejado, la escucha del que tiene algo diferente que decir, seamos revolucionarios como él logró ser. La actualidad así lo requiere, hay heridas sangrantes que no podemos obviar. No queremos grandes masas, si no estar en medio de nuestro mundo siendo fiel testigos del Evangelio, sin enseñar, ni ordenar, ni prohibir. Esto sí es el vino que yo me tomaría satisfecho de la cosecha.

La Iglesia está en camino, quiere hacerlo junto a los jóvenes (lo que me llena de trabajo y alegría), porque somos “el presente, y el futuro más luminoso”. Entonces, pensándolo mejor, el Sínodo no ha terminado… ¡acaba de comenzar!