Ianire Angulo Ordorika
Profesora de la Facultad de Teología de la Universidad Loyola

Descubrir la vida a pie de calle


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A la vida y sus quehaceres podemos contemplarlos desde distintos lugares. Se puede mirar desde la ventana: desde arriba, a distancia, protegida tras el cristal y al abrigo de la calidez del propio hogar. Pero también se puede descubrir a pie de calle, desde abajo y dejando que cuanto sucede te toque, te afecte y te cuestione. Esto último es mucho más arriesgado, porque te implica y te complica la existencia, pero también se parece mucho más a la opción de Aquel que se hizo “uno de tantos”.

Igual es una manía mía, pero con frecuencia tengo la sensación de que aún no hemos sacado a la luz todas las consecuencias que implica creer en la Encarnación. En la práctica no siempre tenemos claro que seguir a Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, implica también una opción por salir de la seguridad de nuestras zonas de confort y lanzarnos a la aventura de reconocer las huellas del Reino en medio de los trajines cotidianos.

Esta es la intención y el deseo de una servidora en este blog: vislumbrar en lo ordinario el discreto paso de Quien, como prometió, camina a nuestro lado todos los días (cf. Mt 28,20). Así podremos confesar lo mismo que Isaías: “Es verdad, Tú eres un Dios escondido” (Is 45,15).