Cono Sur

El papa León XIV pidió una Argentina unida y comprometida con el bien común

| 08/11/2026 - 23:33

Destacó el valor de la herencia recibida de las generaciones anteriores y exhortó a fortalecer el diálogo, la democracia y la solidaridad





En el marco de su viaje apostólico a Uruguay, Argentina y Perú (6 al 17 de noviembre), el papa León XIV tuvo su primera reunión con autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático en el Palacio Libertad – Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento.



El Pontífice expresó su alegría por encontrarse en la Argentina y convocó a sus habitantes a asumir la responsabilidad de construir una patria unida, capaz de afrontar sus desafíos y transmitir a las futuras generaciones un legado de esperanza.

En su primer discurso ante las autoridades del país, el Santo Padre destacó la importancia del diálogo, la convivencia democrática y el compromiso con el bien común.

“Me alegra profundamente encontrarme hoy en esta querida tierra argentina”, manifestó al saludar al presidente de la República, a las autoridades, al cuerpo diplomático y a todos los argentinos. En su mensaje, explicó que llegó como Sucesor del apóstol Pedro y pastor, con el deseo de encontrarse con la Iglesia que peregrina en esta tierra y dirigirse también a toda la nación.

Mención a Francisco

León XIV recordó que su visita tiene un significado particular, ya que durante doce años la Iglesia universal escuchó la voz de su predecesor: “Al sucederle en el ministerio petrino, recorro en cierto modo el camino inverso y vengo a la patria donde el Papa Francisco comenzó una historia que después habría de entrelazarse con la de toda la Iglesia”, expresó.

Al referirse a la identidad nacional, el Santo Padre señaló que la Argentina es fruto del encuentro de generaciones, culturas y procedencias diversas. Destacó la capacidad del pueblo argentino para abrir sus puertas, superar momentos difíciles y seguir adelante. En ese sentido, afirmó que “ninguna generación comienza la patria desde cero. La recibe”.

Invitó, entonces, a discernir qué aspectos de esa herencia deben conservarse, afrontar las consecuencias injustas del pasado y acrecentar el patrimonio material y espiritual común. También destacó expresiones culturales como el Martín Fierro, la obra de Jorge Luis Borges, el tango, las tradiciones del interior y el mate compartido, como manifestaciones de una memoria colectiva que debe transmitirse a quienes vienen después.

La autoridad como servicio

En otro tramo de su discurso, León XIV subrayó que compartir una misma herencia exige aprender a convivir aun cuando existan diferencias de pensamiento. Consideró que la democracia es un bien que debe ser custodiado y fortalecido por cada generación, mediante la participación ciudadana, la libertad de expresión, el respeto a la ley y la confianza en las instituciones.

“La democracia se fortalece también en la manera cotidiana de actuar en la vida pública”, afirmó, al mencionar la disposición a escuchar, el cuidado de la palabra, la búsqueda de acuerdos y la capacidad de reconocer en quien piensa distinto a un compatriota con quien se comparte un mismo destino.

Asimismo, a quienes ejercen responsabilidades públicas, les recordó que la autoridad alcanza su sentido más alto cuando se ejerce como servicio y se orienta al bien de toda la comunidad. En esa tarea, señaló, resulta fundamental actuar con prudencia, reconocer los límites del poder y cuidar aquello que pertenece a todos.

El Pontífice también destacó el papel esencial de la familia, a la que definió como célula básica de la sociedad. En el hogar, expresó, se aprende a cuidar al débil, perdonar, compartir y permanecer junto a quien necesita ayuda.

El papa León XIV y el presidente Milei participan del Encuentro con el sector político y diplomático en el Palacio Libertad

Trabajo y oportunidades

El papa León XIV puso especial énfasis en la necesidad de garantizar condiciones dignas de vida y trabajo. Reconoció el esfuerzo de quienes se desempeñan en el campo, las ciudades, los talleres, las escuelas y los hospitales, así como de quienes sostienen diariamente sus hogares.

“El trabajo permite a una persona sustentar a los suyos, desarrollar sus capacidades y saberse partícipe de la construcción de la patria”, afirmó. En ese marco, pidió favorecer las oportunidades, estimular la iniciativa privada y procurar que el crecimiento alcance también a quienes atraviesan mayores dificultades.

De manera particular, expresó su preocupación por las familias que viven en la incertidumbre, quienes buscan empleo, los adultos mayores y las personas que, aun trabajando, tienen dificultades para cubrir las necesidades de sus hogares. “La economía debe estar al servicio de la persona, y no la persona al servicio de la economía”, remarcó.

Al referirse a los jóvenes, el Papa sostuvo que la Argentina debe ofrecerles oportunidades para desarrollar sus proyectos de vida en el propio país. “Una nación debe preguntarse seriamente en qué ha fallado cuando sus jóvenes deben abandonar su tierra para realizar sus sueños”, señaló. Consideró que es necesario fortalecer la educación, la formación profesional, las universidades y la investigación, además de confiar en la capacidad de iniciativa de las nuevas generaciones y abrirles espacios de participación y responsabilidad.

Cuidado de la vida, la creación y la paz

En su mensaje, León XIV invitó a reflexionar sobre la responsabilidad hacia las generaciones futuras, que comienza con la acogida de la vida desde sus primeros instantes y su cuidado hasta el término natural. Esta dignidad, sostuvo, reclama una atención especial ante la enfermedad, la dependencia y la discapacidad.

Asimismo, destacó la riqueza natural de la Argentina y llamó a promover una ecología integral que vincule el cuidado de la creación con el bienestar de las comunidades y la preservación de las condiciones que hacen posible la vida y el trabajo.

El Santo Padre se refirió también a los desafíos de los avances tecnológicos, especialmente de la inteligencia artificial, y advirtió sobre la necesidad de considerar sus consecuencias y las responsabilidades de quienes deciden cómo utilizarla. “El desarrollo tecnológico necesita una conciencia ética a su altura”, afirmó.

En el plano regional, convocó a fortalecer la cooperación entre los países de América del Sur frente a problemáticas como el crimen organizado, la trata de personas, el tráfico de armas y drogas y la corrupción. También destacó la importancia del diálogo y la búsqueda de acuerdos para preservar la paz.

Finalmente, el Papa reafirmó el compromiso de la Iglesia con la sociedad argentina, a través de su presencia junto a los pobres, las familias, los enfermos y quienes necesitan acompañamiento.

Al concluir, encomendó el futuro del país a Nuestra Señora de Luján y expresó su deseo de que las nuevas generaciones reciban “una patria unida, a la altura de su historia y de las posibilidades que encierra”. Y agregó: “Que Dios bendiga a Argentina y a todos sus habitantes”, concluyó el Santo Padre.

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