Vaticano

León XIV reza por los cardenales y obispos muertos: “No permitamos que su recuerdo se reduzca a mera nostalgia”

| 05/11/2026 - 10:37

El Papa ha presidido, en la basílica de San Pedro, la misa en sufragio por los purpurados y mitrados fallecidos durante el año





“No permitamos que el recuerdo de los difuntos se reduzca a mera nostalgia”. Así lo ha afirmado el papa León XIV esta mañana, desde la basílica de San Pedro, en su homilía durante la misa que ha presidido en sufragio por los cardenales y obispos fallecidos durante el año.



Al comienzo de su alocución, el Pontífice ha señalado que “quien sigue a Cristo se convierte en su servidor y siempre estará donde Él está, precisamente porque ha seguido su camino”. “Esta certeza de fe y esperanza inspira nuestra celebración en sufragio por los cardenales y obispos que nos han dejado durante el año, por quienes deseamos rogar al Señor que recompense a sus fieles servidores”, ha agregado.

Robert Francis Prevost ha guiado su  meditación en torno a “dos verdades que iluminan nuestra oración: la esperanza en la resurrección y la comunión de los santos”.

La esperanza en la resurrección

En primer lugar, el Papa norteamericano ha destacado que “la comunión que compartimos en la tierra, aunque marcada por limitaciones y pecados, no cesa al ser puesta en manos de Dios”. Por eso, “recordar a nuestros hermanos difuntos en el altar del Señor se fundamenta en la promesa de que nuestra vida, en Cristo, no se pierde porque ha sido redimida”.

Así, “a la luz de Jesús, autor mismo de la resurrección, nosotros también oramos por nuestros difuntos en virtud de esta gran esperanza que se nos da en el Misterio Pascual“, ha insistido el Pontífice agustino. 

Para León XIV, “orar por los difuntos es celebrar la vida. Ante todo, la vida resucitada de Cristo el Señor, y por su gracia, la nuestra, que resucita en Él”. Y es que “e sacrificio eucarístico es el memorial de su Pascua, por la que nos salvó entregándose por nosotros”. 

La comunión de los santos

Como ha recordado Prevost, “la Iglesia celebra este acto de encomienda y esperanza en la comunión de los santos. Cuando oramos por los difuntos, lo hacemos no solo por ellos, sino también con ellos, comprometidos en una reciprocidad que el Espíritu Santo vivifica en nuestros corazones”.

“La Iglesia es un misterio de comunión entre Cristo, la cabeza, y nosotros, sus miembros: de Él recibimos la vida. Esta comunión une a los espíritus bienaventurados que ya contemplan el rostro de Dios y a todos aquellos que, en el cielo o en la tierra, caminan hacia la meta luminosa”, ha agregado el Papa.

León XIV ha concluido su homilía dejando claro que “la muerte no disuelve los lazos, sino que los transforma en una nueva dimensión, que solo puede comprenderse en el misterio de su amor, entregado hasta el final en la cruz y derramado tras la victoria pascual”.

Por lo tanto, “al acoger la caridad del Señor Resucitado en la Sagrada Eucaristía, conservemos y cultivemos siempre esta comunión en nuestro camino, para que, llegado nuestro momento, también nosotros recibamos el sufragio de nuestros hermanos peregrinos y compartamos con todos los santos la alegría de nuestra patria celestial”, ha subrayado el Pontífice.

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