El Papa dedica su intención de oración de noviembre al “buen uso de la riqueza” y advierte del riesgo de “acumular” en un mundo donde el 10% más rico concentra el 85,4% de los activos financieros
Videomensaje del papa León XIV. Foto: Vida Nueva
León XIV ha dedicado su intención de oración para el mes de noviembre al “buen uso de la riqueza”, con una llamada a revisar la relación con el dinero, los bienes y las oportunidades en un contexto marcado por una creciente concentración de la riqueza. “Solo compartiendo podemos construir el futuro”, defiende el Papa en el vídeo difundido este martes.
A través de la Red Mundial de Oración del Papa, el Pontífice invita a los fieles y a “todas las personas de buena voluntad” a reconocer que los bienes no son únicamente una posesión individual y a convertirlos en instrumentos de fraternidad y servicio. “Nada es solo nuestro, todo es un don compartido”, afirma León XIV en el vídeo difundido este mes.
“Todo lo que tenemos viene de Ti: la tierra fértil, los talentos recibidos, el esfuerzo de quienes nos precedieron”, señala en su oración. Desde ahí, León XIV advierte de que la riqueza, tanto “deseada como alcanzada”, puede terminar endureciendo el corazón y haciendo olvidar a quienes se encuentran en una situación de mayor fragilidad.
Por eso pide perdón “por haber acumulado en lugar de compartir, por haber utilizado los bienes como poder y no como servicio”. La cuestión, para el Pontífice, no se limita al dinero. La oración incluye también el tiempo, las capacidades personales y las oportunidades que cada persona recibe a lo largo de su vida.
“La verdadera riqueza no está en lo que conservamos, sino en lo que damos con amor”, sostiene. León XIV pide así aprender a utilizar “el dinero, el tiempo, los talentos y las oportunidades” como instrumentos de fraternidad y reclama que las decisiones económicas, familiares y comunitarias nazcan de “un corazón libre”.
La intención de oración llega acompañada de datos sobre la evolución de la riqueza mundial. Según el Global Wealth Report 2026 de Allianz, la riqueza financiera de los hogares alcanzó en 2025 un máximo histórico de 268,4 billones de euros, un 8,6% más que el año anterior.
Sin embargo, esa riqueza está distribuida de manera muy desigual. En los países analizados, el 10% más rico de la población posee el 85,4% de los activos financieros netos, mientras que la mitad más pobre —casi 3.000 millones de personas— apenas posee patrimonio financiero.
La tendencia se refleja también en el número de millonarios. El Global Wealth Report 2026 de UBS calcula que durante 2025 se incorporaron cerca de un millón de nuevos millonarios en dólares, más de 2.600 cada día. Al mismo tiempo, desde 2020 ha aumentado la distancia entre la riqueza media y la riqueza mediana, un indicador de que las ganancias patrimoniales se están concentrando con mayor intensidad entre quienes ya disponen de más recursos.
León XIV ya había abordado esta paradoja en su primera exhortación apostólica, Dilexi te, publicada el 4 de octubre de 2025. Allí advertía de que, mientras aumenta el número de pobres, crecen también “algunas élites de ricos, que viven en la burbuja de condiciones muy cómodas y lujosas”.
El Papa vinculaba esta realidad con una cultura del descarte capaz de asumir con indiferencia que millones de personas continúen viviendo en condiciones indignas. La misma preocupación atraviesa su mensaje para la X Jornada Mundial de los Pobres, que se celebrará el próximo 15 de noviembre bajo el lema ‘El Señor es el refugio del pobre’.
En él, León XIV contrapone la acumulación de riqueza para uno mismo con una lógica de apertura y plantea varias preguntas como examen de conciencia: “¿Somos conscientes de nuestra pobreza y la preferimos a la riqueza injusta? ¿Llegamos hasta donde están los pobres, experimentando su marginación? ¿Escuchamos sus pensamientos y compartimos sus expectativas?”.