Del altar a una de las listas más conocidas de la música electrónica. El sacerdote portugués Guilherme Peixoto, conocido internacionalmente como padre Guilherme, ha entrado por primera vez en el Top 100 DJs de DJ Mag. El cura-DJ ocupa el puesto 79 de la clasificación mundial elaborada mediante votación pública y presentada este martes por la noche en Ibiza.
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La edición alemana de la revista lo señala como uno de los nuevos nombres más singulares de esta edición. “Este sacerdote católico portugués combina su labor religiosa con una carrera internacional como DJ y con el techno melódico”, explica DJ Mag. “En sus sesiones, también busca transmitir mensajes de unidad y espiritualidad”, añade.
De la JMJ a los grandes escenarios
Guilherme Peixoto, de 52 años, es sacerdote de la diócesis portuguesa de Braga y compagina su ministerio con una carrera musical que en los últimos años le ha llevado a escenarios de distintos países. Su gran salto internacional llegó durante la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa de 2023, cuando actuó ante alrededor de 1,5 millones de jóvenes en la mañana previa a la misa de clausura presidida por Francisco.
Su propuesta incorpora elementos religiosos a las bases de techno: en sus sesiones pueden escucharse fragmentos de discursos papales, oraciones y otros contenidos vinculados con la fe. En 2019, durante un encuentro con Francisco, el Papa llegó incluso a bendecir los auriculares que utiliza para pinchar.
Un sacerdote que pasó por Afganistán y Kosovo
Antes de convertirse en una figura reconocible de la escena electrónica internacional, Peixoto ejerció también como capellán militar. En esa etapa prestó servicio en misiones en Afganistán y Kosovo. Su actividad como DJ ha crecido especialmente desde la JMJ de Lisboa. Festivales, clubes y grandes eventos han ido incorporándolo a sus carteles, manteniendo siempre una puesta en escena en la que el alzacuellos convive con la mesa de mezclas.
En enero de 2025 actuó frente al Cristo Redentor de Río de Janeiro. Meses después, en abril de 2026, viajó a Buenos Aires para participar en un concierto en recuerdo del papa Francisco, fallecido ese mismo año y profundamente vinculado a Argentina.
