Francisco Cerro se ha desplazado a Urda y Los Yébenes para acompañar a familiares y heridos, y asegura que la Iglesia quiere estar “cerca y comprender” a quienes atraviesan el dolor
Supervivientes del accidente ferroviario de Urda. Foto: Efe
El arzobispo de Toledo, Francisco Cerro, se ha desplazado este miércoles a Urda y Los Yébenes para acompañar a los familiares y heridos del accidente ferroviario que ha dejado decenas de fallecidos y cientos de afectados. En declaraciones a Mediodía COPE, Cerro ha descrito como “dantesca” la situación que se vive en la zona.
“Desborda incluso la capacidad de sufrimiento humano que se tiene, es muy complicado”, ha afirmado. Asimismo, el arzobispo ha explicado que, ante la angustia de quienes buscan a familiares o esperan noticias sobre los heridos, la respuesta de la Iglesia pasa principalmente por la escucha y el acompañamiento.
“Que se le comprenda, a veces no hay recetas ni palabras. Es el gesto, el abrazo, el beso, el que sepan que estamos ahí con ellos y con una actitud de estar cerca y comprender”, ha señalado en COPE. En este sentido, Cerro ha señalado que, ante una tragedia de esta magnitud, muchas veces no existen respuestas inmediatas capaces de aliviar el sufrimiento de las familias, de ahí que considere fundamental una presencia cercana.
El arzobispo se ha referido también a las preguntas que deja un accidente de estas características y ha recordado que el siniestro se produce apenas nueve meses después de la tragedia ferroviaria de Adamuz. “Es difícil de responder. Esa pregunta nos la hacemos todos. En poco tiempo estas dos tragedias relacionadas con los trenes y tenemos que buscar desde donde sea esa solución, porque hay víctimas humanas, heridos, sufrimientos, dolor, muerte…”, ha lamentado.
Sin embargo, pese al dolor y la incertidumbre que rodean a las víctimas y sus familias, el arzobispo ha defendido que la fe sigue siendo un apoyo en estos momentos. “Permanece en pie porque sabemos que, a pesar de todo, tenemos esa esperanza en Dios”, ha afirmado.
Cerro ha mostrado además el apoyo “incondicional de la Iglesia, los cristianos y hombres de buena voluntad” a quienes están sufriendo las consecuencias del accidente.
Finalmente, la Archidiócesis de Toledo, junto con las parroquias de Urda y Los Yébenes y Cáritas Diocesana de Toledo, se ha puesto a disposición de los afectados y sus familias para ofrecerles ayuda, acompañamiento y apoyo. Tanto Francisco Cerro como el obispo auxiliar de Toledo, Francisco César García Magán, han encomendado al Señor a las víctimas y a sus familiares y han rezado por los heridos y por quienes viven momentos de angustia e incertidumbre.