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Jorge Carlos Patrón Wong: “Nosotros no veremos un sacerdote casado en la Iglesia católica latina”

| 25/10/2026 - 00:58

  • Hace una década, el hoy arzobispo electo de Puebla (México) fue uno de los artífices de la ‘Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis’ para la formación de los seminaristas
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Durante ocho años, Francisco confió en él como secretario para los Seminarios de la Congregación para el Clero para dar un vuelco a la formación de los futuros curas de todo el planeta. Fruto de este trabajo es la ‘Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis’, que ahora cumple diez años.



Este es el motivo que le ha llevado a Madrid este octubre para participar en el Encuentro de Rectores y Formadores de Seminarios Mayores organizado por la Conferencia Episcopal. En paralelo, Patrón Wong, de 68 años, prepara la mudanza para pasar de ser arzobispo de la mexicana Jalapa a serlo de Puebla.

Nivel de aplicación

PREGUNTA.- La ‘Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis’ cumple diez años. Usted fue uno de los artífices de ese documento. ¿Está cogiendo polvo en las estanterías de los seminarios o se está aplicando?

RESPUESTA.- Hay lugares donde está más viva que nunca. Digo lugares porque es para todo el mundo, aunque hay que reconocer que los niveles de aplicación son diferentes. En España se percibe que está muy viva entre los formadores y los rectores.

La ‘Ratio Fundamentalis’ es un poco como el Concilio Vaticano II: muestra una dirección, un mapa, y todo lo que se pueda vivir, experimentar y crear debe avanzar en esa dirección. En España, como en otros países, no se pone en discusión su orientación. Las reflexiones y los encuentros se centran en cómo llevarla a la práctica y hacerla vida.

En estos diez años se han mostrado la pertinencia y la importancia de integrar las dimensiones humana, espiritual, intelectual y pastoral. También se han aclarado cuestiones fundamentales: la unidad de la persona y su integridad; la relación entre comunidad y persona; la evolución gradual de toda la vida sacerdotal; la unidad de la formación sacerdotal como un solo camino, desde el bautismo hasta la muerte, y la dimensión misionera, junto con la continuidad y la novedad.

P.- Francisco convocó a los obispos españoles en 2023, preocupado tanto por la ideología como por la falta de una reestructuración en los seminarios ante la escasez de vocaciones. ¿Qué asignaturas pendientes hay en este ámbito?

R.- Durante los ocho años que estuve en la congregación, no he descubierto reticencias ni rebeldía por parte de España en su relación con la Santa Sede. Ahora bien, aquí hay pasos que deben darse con mayor determinación. En la formación inicial y en los seminarios hay una gran unidad en España, y ese es un buen fruto después de diez años.

Pero hay otra realidad: cuando hablamos de la ‘Ratio’, también hay que empezar a vivirla en el presbiterio. Ese es el siguiente paso. Pero hay que respetar los procesos, porque no podemos imponer a los presbiterios algo que no se ha vivido antes.

Falta de vocaciones

P.- Ante la carestía de vocaciones, ¿se sigue rebajando el rasero con tal de no dejar vacío el seminario?

R.- Lo importante es que todas las vocaciones tengan un nivel de coherencia. Esto vale para los matrimonios, las religiosas y los sacerdotes. En una Iglesia como la española, lo que estoy constatando es que se valora a cualquier joven que desee vivir una vocación auténtica. Los 1.066 seminaristas que hay hoy en España son un tesoro y una esperanza cierta.

Jorge Carlos Patrón Wong, arzobispo electo de Puebla, México. Foto: Archivo Vida Nueva

Hay formadores que están dando su vida por ellos, y ahí están la presencia y el futuro de la Iglesia en España. No debemos tener una visión negativa de nosotros mismos ni de la Iglesia en este país. No hablo de perfección, sino de personas que luchan por ser fieles. Veo a muchos españoles que no se rinden. Dicho de otro modo, España se resiste a ser desbautizada.

P.- El debate sobre los sacerdotes casados y los ‘viri probati’, ¿está cerrado o aparcado?

R.- Hay que reconocer que volveremos sobre ello. En la Iglesia católica no debería cerrarse ningún tema para siempre, pero hay cuestiones que quedan resueltas en un momento histórico. Si me preguntan qué ocurrirá dentro de veinte siglos, no lo sé. Lo que sí creo es que ni yo ni la generación que nos está leyendo veremos un sacerdote casado en la Iglesia católica latina.

Muchos siglos han demostrado los buenos frutos y la riqueza del celibato sacerdotal, y eso no se puede borrar. ¿Por qué no hacerlo opcional? Precisamente porque, en la Iglesia católica, el pueblo de Dios hizo que lo opcional llegara a identificarse prácticamente con la dimensión cristológica, no solo con los apóstoles, sino con Cristo.

Esto tiene un peso muy importante en la experiencia de nuestros sacerdotes y en la cultura occidental. También los laicos prefieren a los sacerdotes célibes. Hay otra realidad: nuestros hermanos de las Iglesias orientales apoyan que nosotros, como Iglesia latina, continuemos con el celibato.

Para terminar, hay un campo enorme en el que sí debemos abrirnos: el diaconado permanente, que es una riqueza vocacional. En lugar de plantearlo como una cosa o la otra, podemos tener ambas. Es una vocación específica, ministerial y sacerdotal —en el sentido del ministerio—, que combina también el elemento laical. Si nos lanzáramos en todas partes a promover la vocación al diaconado permanente, la Iglesia se enriquecería.

Etiquetas: sacerdotes
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