España

Rouco Varela azuza a los obispos para que los laicos “intervengan en la vida pública”

| 21/10/2026 - 18:52

El arzobispo emérito de Madrid reivindica la línea mantenida por la CEE en las últimas décadas y sostiene que, sin identificarse con ningún partido, la Iglesia debe animar a los católicos a asumir responsabilidades políticas





El cardenal Antonio María Rouco Varela cree que los obispos españoles deben seguir empujando a los católicos a implicarse directamente en la vida pública y política. El arzobispo emérito de Madrid, que presidió la Conferencia Episcopal Española durante cuatro trienios, ha reivindicado la línea seguida por el episcopado en las últimas décadas y ha apuntado también hacia el presente: “Tendría que animar también a los católicos a que interviniesen a fondo en la vida pública”.



Rouco aborda el papel político de los laicos en una entrevista realizada por la periodista Irene Pozo para el documental ’60 años de la CEE: una historia compartida’. El cardenal sostiene que la Iglesia debe mantener su independencia respecto a las formaciones políticas, pero considera compatible esa posición con una llamada clara a los fieles para que asuman responsabilidades en ese ámbito.

En su repaso por las últimas décadas, tal como recoge Europa Press, recuerda “las grandes campañas a favor del derecho a la vida” y asegura que los obispos nunca abandonaron la postura de animar a los católicos a “asumir sus responsabilidades” en la “vida pública y política”, también a través de los “programas” y de “la acción y la vida de los partidos”.

Una Iglesia sin partido, pero con laicos en política

Para Rouco, por un lado, la Iglesia no debe identificarse con “ningún partido político”. Por otro, considera que los católicos deben trasladar a la sociedad los principios de la Doctrina Social de la Iglesia y participar activamente en los espacios donde se toman decisiones.

“La CEE nunca se distancia desde el principio hasta ahora mismo, creo yo, se ha mantenido en esa posición. Pero eso incluye que tendría que animar también a los católicos a que interviniesen a fondo en la vida pública”, afirma.

La reflexión tiene también una lectura dirigida a la Conferencia Episcopal actual. Rouco presenta esa implicación de los laicos como una continuidad con la actitud mantenida por los obispos desde los primeros años de la democracia y defiende que siga formando parte de su acción pastoral.

Del aborto a la biotecnología

El cardenal repasa en la entrevista algunos de los debates que marcaron sus años al frente de la CEE. Recuerda que en 1999 estaban “muy vivos” asuntos relacionados con la biomedicina, la biotecnología, la asignatura de religión, el matrimonio, el aborto o las migraciones.

También se refiere a la evolución política y social de España durante los años ochenta y noventa y al modo en que los obispos fueron pronunciándose ante cuestiones que afectaban directamente a la concepción cristiana de la vida, la familia o la educación.

En este último ámbito, Rouco recuerda el trabajo desarrollado en los centros educativos de ideario católico para preservar “la validez y la vigencia de los idearios católicos”, especialmente a medida que las congregaciones religiosas fueron incorporando a “personal seglar” comprometido con sus carismas fundacionales.

ETA, el problema que “lo ensombrecía todo”

Entre los asuntos que ocuparon a la Conferencia Episcopal durante aquellos años, Rouco coloca por encima de los demás el terrorismo de ETA. Lo define como el problema “gravísimo” que “lo ensombrecía todo” a finales del siglo XX y comienzos del XXI.

El arzobispo emérito recuerda en este punto el documento ‘Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias’, con el que los obispos fijaron su posición ante la violencia terrorista. “Tenía que quedar clara cuál era la posición de la Iglesia”, señala.

El cardenal incorpora también los atentados del 11 de marzo de 2004 a ese recorrido. “La gravedad de ese problema quedó aliviada, diríamos, no más. Todos los que somos de mi edad recordamos perfectamente el 11 de marzo del año 2004, el gran atentado de Atocha”, afirma. “Osea que ese alivio fue relativo, porque después del 2004 siguió habiendo atentados terroristas. Por lo tanto, ese fue un problema que nos ocupó a la Conferencia Episcopal Española constantemente, prácticamente hasta el 2011”, añade.

Conferencia Episcopal Española. Foto: Vida Nueva

“Una sociedad que no tiene niños, se está muriendo”

Al mirar hacia los desafíos actuales, Rouco sitúa la caída de la natalidad entre los principales problemas de España y Europa. El cardenal considera que ha descendido “de una manera tremenda” y la señala como “uno de los grandes retos pastorales” para la Iglesia.

“Una sociedad que no tiene niños, se está muriendo”, advierte. Para ilustrar el cambio demográfico, recuerda las primeras elecciones democráticas de 1977: “Se decía las elecciones las van a ganar los jóvenes. Hoy las ganan los mayores”. Por encima incluso de esta cuestión, el arzobispo emérito identifica otro desafío que considera previo a los demás: el “sí a Dios”. De esa respuesta, sostiene, dependen en último término el resto de retos pastorales.

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