El Papa reivindica el método histórico-crítico en los procesos de canonización y recuerda que los santos deben ser “testigos creíbles del Evangelio, capaces de hablar a cada época”
León XIV con Marcello Semeraro. Foto: Vatican Media
León XIV ha reclamado este miércoles rigor histórico en los procesos de canonización y ha recordado que la santidad reconocida oficialmente por la Iglesia debe estar acreditada mediante “testimonios auténticos, creíbles y libres de toda sospecha”. El Papa ha abordado la relación entre santidad e historia durante una audiencia con los participantes en el congreso ‘La santidad en la historia’, organizado por el Dicasterio de las Causas de los Santos.
El Pontífice ha puesto el foco en el trabajo previo que existe detrás de cada causa, especialmente cuando se trata de figuras alejadas en el tiempo. En esos casos, ha destacado como “esencial” tanto la labor de las comisiones históricas diocesanas como la de los relatores y consultores del Dicasterio.
León XIV ha recordado que fue Pío XI, también historiador, quien creó la Sección Histórica de la entonces Sagrada Congregación de Ritos e introdujo de manera específica el método histórico-crítico en el estudio de las causas de los santos. Ese rigor, ha advertido, no debe limitarse a las llamadas “causas antiguas”. “También el estudio de las ‘causas recientes’ no puede prescindir de una verificación seria y rigurosa de todo el material recopilado”, ha señalado.
El Papa ha precisado que los procesos de canonización utilizan las herramientas propias de la investigación histórica, aunque su objetivo no sea elaborar historiografía. Su finalidad es “poner de manifiesto la ejemplaridad, la espiritualidad y la fama de santidad de los candidatos a los altares”.
“A lo largo de las épocas, también el perfil de los santos puede experimentar desarrollos”, ha afirmado el Papa. No se trata, ha matizado, de “seguir los estereotipos del momento”, sino de “interpretar la experiencia concreta a través de las categorías del Evangelio vivido”.
“El Pueblo de Dios busca modelos para vivir el presente, intercesores que ayuden a los miembros de la Iglesia a afrontar los desafíos actuales y a reconocer las oportunidades que estos ofrecen”, ha explicado.
Al mismo tiempo, León XIV ha subrayado que una canonización supera esas circunstancias históricas. Mediante ella, ha señalado, el Sucesor de Pedro “no solo aprueba, sino que también señala a toda la Iglesia testigos creíbles del Evangelio, capaces de hablar a cada época”.
El Papa ha dedicado una tercera parte de su intervención al efecto que la vida de los santos ha tenido sobre la propia historia. Personas que, según ha explicado, no permanecieron al margen de las circunstancias que les tocó vivir, sino que supieron responder a ellas desde su fe. “Iluminados por la gracia, han sabido escuchar los llamados de su tiempo, conjugando fe e historia y entregando su vida para edificar la nueva realidad del Reino de Dios”, ha afirmado.
“La historia del mundo sin los santos y las santas sería inmensamente más pobre, es decir, menos humana”, ha subrayado el Papa. Y es que, para León XIV, su testimonio muestra precisamente que la santidad no se desarrolla al margen de la realidad. Los santos están “profundamente arraigados” en las circunstancias de su tiempo y es desde ellas desde donde su vida adquiere una capacidad transformadora.
El Pontífice ha terminado agradeciendo el trabajo de quienes participan en las causas de canonización y ha vinculado la vida de los santos con “la fuerza innovadora y transformadora de la Pascua”. “Ellos nos muestran una historia plasmada por la fe”, ha concluido León XIV.