África

Brotes verdes en Sudán: vuelven las misioneras combonianas

| 21/10/2026 - 10:05

La guerra civil va decayendo y en Jartum y Omdurmán, las dos grandes ciudades, “el ambiente es casi normal”





Después de tres años y medio de terrible guerra civil en Sudán entre las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), una milicia paramilitar comandada por Mohammad Hamdan Dagalo, y el Gobierno de Abdelfatah al Burhan, no hay paz ni tregua alguna sobre la mesa, pero el conflicto desaparece en cada vez más territorios.



Un claro ejemplo es la capital, Jartum, que vio cómo, el 15 de abril de 2023, la guerra empezaba en ella cuando el RSF atacó las principales instituciones públicas en la ciudad, incluido el Palacio Presidencial. Desde entonces, se libró una batalla sin cuartel contra el ejército nacional.

Un desastre humanitario

Un desastre humanitario que, según ACNUR o Amnistía Internacional, ha causado decenas de miles de muertos y cerca de 14 millones de desplazados internos y más de cuatro millones de exiliados a países de la zona. Todo ello sobre una población total de 51 millones de habitantes.

Pero, poco a poco, Jartum va dejando atrás lo peor del conflicto y reina una relativa calma. Y lo mismo ocurre con la vecina Omdurmán, la segunda ciudad del país.

Como Vida Nueva puede confirmar, los misioneros combonianos regresaron allí hace un año y, en mayo, lo hicieron las misioneras de la Caridad. Ahora, desde el 12 de octubre, las últimas en poder volver a casa han sido las misioneras combonianas, que estos días han obtenido los visados necesarios para poder regresar tras tener que irse en el momento más duro de la guerra.

“Hay muchas ruinas entre los edificios y las carreteras”

Como nos explica una de ellas (pide mantener su identidad en el anonimato), nada más poner un pie en Jartum “es evidente que la guerra ha pasado por aquí. Lo ves con tus ojos ya al aterrizar en el aeropuerto, que fue en parte destruido. Y luego percibes lo mismo al fijarte en los edificios, las carreteras… Hay muchas ruinas”.

Como allí, en Omdurmán “el ambiente es ya de una vida casi normal. Paseas por el mercado y es como si no hubiera ningún problema. Eso sí, a partir de las cinco de la tarde, cuando empieza a anochecer, todo cierra rápido y no queda nada abierto. Cada uno se retira a su casa, pues muchas estructuras siguen estropeadas y en bastantes zonas no hay luz”.

Disparos en la casa de las combonianas en Jartum. Foto: combonianas

Al llegar a casa, las combonianas han comprobado “que nuestra comunidad fue tomada por los rebeldes y hay muchas cosas destrozadas”. Así, “dedicamos el día a rezar y a ir poniendo orden en el hogar”.

Aunque “lo mejor es cuando salimos a la calle y nos vamos encontrando a la gente, que se alegra mucho de nuestro regreso. Me emociona cuando nos dicen: ‘Gracias por estar aquí’”.

Masacre en una mina de oro

Pese a la relativa vuelta a la normalidad en varios puntos del país, en algunos más sigue habiendo terribles episodios violentos. Uno de ellos es el que se dio días atrás en Shamal al Wadi, cerca de la frontera con Egipto, cuando varios aviones de combate dispararon contra los trabajadores en una mina de oro, causando, según algunas fuentes, más de 200 muertos.

El propio presidente sudanés, Abdelfatah al Burhan, negó que tal ataque fuera obra de su Gobierno y estableció una comisión para investigar los hechos, pues dijo desconocer detrás de qué grupo está la responsabilidad de los hechos.

Como apunta Vatican News, “casi todo el oro que sale de Sudán estaría destinado a los Emiratos Árabes Unidos, que, a menudo, han sido acusados de financiar a las fuerzas paramilitares sudanesas con este objetivo; una acusación que Abu Dabi siempre ha rechazado”.

Etiquetas: combonianasSudán
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