Laurent Ulrich lamenta que los enfrentamientos y saqueos hayan eclipsado “la manifestación legítima de las inquietudes” de muchos ciudadanos y pide a los católicos ser “artesanos de paz y de comprensión mutua”
Paris (France), 18/10/2026.- People walk past a burnt out car in the aftermath of clashes between riot police and demonstrators in Paris, France, during nationwide protests against the high cost of living in the country, 18 October 2026. (Protestas, Francia) EFE/EPA/MOHAMMED BADRA
“En ningún caso, bajo ningún pretexto, la violencia ciega, que hiere, roba, incendia, puede ser una respuesta legítima”. De esta manera ha condenado el arzobispo de París, Laurent Ulrich, los graves disturbios registrados durante el fin de semana en la capital francesa y ha llamado a los católicos a convertirse en “instrumentos de consuelo” y “artesanos de paz y de comprensión mutua”.
En un mensaje difundido en X (antes Twitter) tras los episodios de violencia del sábado 17 y el domingo 18 de octubre, Ulrich asegura que París ha quedado “como desfigurada” por unas escenas de enfrentamientos y saqueos que continúan “muy presentes” en la memoria de sus habitantes.
Y es que la violencia, señala, se ha adelantado a “la manifestación legítima de las inquietudes de tantos de nuestros conciudadanos” y ha terminado haciéndola “invisible e inaudible”. Ulrich menciona expresamente entre esas inquietudes las de los jóvenes, a quienes describe como “preocupados por su futuro y deseosos de entrar de la mejor manera posible en las responsabilidades de la edad adulta”.
El prelado diferencia, de esta manera, entre la protesta social y los actos violentos que se produjeron posteriormente. Su rechazo se dirige a unos disturbios que, según recoge en su mensaje, dejaron personas heridas, entre ellas numerosos policías y bomberos, además de comercios saqueados y periodistas atacados. “Comerciantes han visto los esfuerzos de toda una vida arrancados de sus manos, periodistas han sido atacados, habitantes de París, familias, personas mayores, han temido salir de sus casas”, señala.
“Nos cuesta creer que la misma ciudad que acogió con alegría y concordia al papa León XIV haya podido convertirse, menos de un mes después, en el escenario de las violencias a las que hemos asistido”, continúa el arzobispo.
Ulrich expresa, a su vez, su cercanía a quienes han vivido estos días como un episodio traumático y extiende ese apoyo a nombre de la comunidad católica de París. “Quiero manifestar mi apoyo y mi oración, que son el apoyo y la oración de los católicos de París, a todos aquellos que han vivido los dos últimos días como un trauma”, afirma.
“En este tiempo, nos corresponde como católicos, por nuestro compromiso, el don de nosotros mismos, ser instrumentos de consuelo, artesanos de paz y de comprensión mutua”, señala. Ulrich llama a “no desanimarnos, aportar el testimonio de nuestra esperanza y construir en medio de nuestros hermanos un mundo justo y fraterno”.
“Nos corresponde también, hoy como en los días que vienen, redoblar de ardor en nuestra oración por nuestro país, para que prevalezca la razón y se mantenga la paz social”, concluye. Una paz que, añade, debe servir para “preservar y reconstruir los lazos entre las personas, de los que todos necesitan para vivir felices juntos”.