Bajo este paraguas han analizado tópicos clave como la dignidad humana, la misión evangelizadora y las realidades que interpelan a la Iglesia en el país
Los obispos eméritos de Colombia se han reunido en su acostumbrado encuentro anual, en Bogotá, del 5 al 6 de octubre, esta vez para analizar la primera encíclica de León XIV: ‘Magnifica humanitas’.
Bajo este paraguas han analizado tópicos clave como la dignidad humana, la misión evangelizadora y las realidades que interpelan a la Iglesia en Colombia.
Han identificado muchas preocupaciones éticas que se derivan a partir del desarrollo de la Inteligencia Artificial y cómo impactará en la misión evangelizadora.
Este espacio ha sido liderado por el cardenal Jorge Enrique Jiménez Carvajal, arzobispo emérito de Cartagena, quien aseguró que el primer trabajo de la Iglesia “es anunciar la Buena Noticia de Jesucristo”.
Si bien es importante comprender las transformaciones que generan las tecnologías para anunciar la buena noticia, dejó claro que no hay que perder de vista el valor de la inteligencia humana y las capacidades que hacen posible la comunicación, el perdón y el amor.
Iván Marín López, arzobispo emérito de Popayán, ha destacado la importancia de estudiar la encíclica dado el valor agregado que tiene para el futuro de la doctrina social de la Iglesia, cuyas bases siempre serán el trabajo, la familia y la educación.
Al respecto, ha insistido en promover criterios claros para usar la inteligencia artificial en la escuela y universidad, de tal forma “los estudiantes puedan aprovechar estas herramientas sin perder su capacidad de pensar críticamente ni quedar expuestos a la manipulación”.
También esta plenaria de los eméritos ha permitido intercambiar experiencias sobre otros ámbitos eclesiales de cara a los actuales desafíos del país.
Marin señaló que han podido establecer vínculos espirituales, afectivos y pastorales que “unen a los obispos eméritos, así como su interés por mantenerse al tanto de la vida de la Iglesia, estudiar los documentos del Papa y de la Conferencia Episcopal y continuar aportando desde sus posibilidades”.
Actualmente Colombia tiene 49 obispos eméritos, por lo que el Episcopado promueve todos los años reflexión conjunta y recoger sus aportes para la misión pastoral de la Iglesia en el país.
Es que a pesar de estar fuera de juego, la realidad es otra, los eméritos mantienen una vida muy activa dentro de la Iglesia, asesoran procesos pastorales, orientan retiros espirituales, ofrecen conferencias y apoyan a comunidades en sus lugares de residencia.