León XIV ha advertido ante los miembros de ‘Patrons of the Arts in the Vatican Museums’ de que “la eficiencia y el beneficio suelen tener prioridad” y ha reivindicado la contemplación como una forma de ayudar, especialmente a los jóvenes, a descubrir la profundidad del espíritu humano
León XIV audiencia Pontificia Academia de las Ciencias. Foto: Vatican Media
León XIV ha vuelto a poner el foco en los efectos de la tecnología sobre la vida humana. “En una era dominada por la tecnología, en la que la eficiencia y el beneficio suelen tener prioridad, es muy importante que sigamos cultivando un espíritu de contemplación y reservando tiempo y espacio para la belleza”, ha afirmado este miércoles, 7 de octubre.
El Papa se ha expresado así durante un encuentro en el Vaticano con los miembros del grupo ‘Patrons of the Arts in the Vatican Museums’, una organización de benefactores de Louisiana dedicada a la conservación y restauración del patrimonio artístico de los Museos Vaticanos.
León XIV ha defendido la capacidad del arte para “elevar” al ser humano, mostrar “las profundidades del espíritu humano” y abrirlo a lo divino. Pero ha subrayado, además, que la contemplación puede ayudar a comprender que “el don de uno mismo es esencial para la auténtica realización”.
“La contemplación ofrece una maravillosa oportunidad para encontrarnos con el Dios que es Belleza”, ha señalado, recurriendo a san Agustín para presentar esa belleza como “siempre antigua y siempre nueva”, capaz de atraer continuamente al ser humano.
León XIV también ha agradecido a los benefactores su colaboración durante las últimas décadas en la conservación del patrimonio de los Museos Vaticanos. La belleza, ha asegurado, tiene la capacidad de “despertar los deseos más nobles del corazón humano”, sacar a la persona de sí misma y abrirla a la gratuidad.
El Pontífice ha recuperado unas palabras de Pablo VI al término del Concilio Vaticano II: “Este mundo en que vivimos necesita la belleza para no caer en la desesperación”. Una belleza que, añadía entonces el Papa Montini, lleva alegría al corazón y «une a las generaciones”.