“La Iglesia no puede desentenderse de la realidad terrenal, sino que contribuye a construirla mediante el testimonio de la fe y la caridad, y el compromiso por la justicia, la paz y la fraternidad”. Así lo ha expresado hoy el papa León XIV durante la audiencia general de los miércoles en la plaza de San Pedro.
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Ante miles de fieles llegados de todo el mundo, el Pontífice ha continuado su ciclo de catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II. En esta ocasión, sobre la constitución pastoral ‘Gaudium et spes’ para reflexionar en torno a la misión de la Iglesia en el mundo contemporáneo.
“Así como el Hijo de Dios se ha encarnado para dar vida al mundo y reconciliarlo con el Padre, la Iglesia peregrina en el mundo como signo de esa encarnación de Dios. Por eso, el Concilio Vaticano II nos recuerda que nuestra tarea es ayudar a las personas a estar atentas a las preguntas profundas sobre el origen y el destino, así como el sentido del dolor y del amor”, ha recordado Robert Francis Prevost.
En este sentido, “todos los miembros del Pueblo de Dios, con la fuerza del bautismo, están llamados a dar vida al mundo mediante el espíritu cristiano y la visión del Evangelio, es decir, discernir aquello que en las culturas y en el mundo contemporáneo es digno de consideración“, ha remarcado el Papa norteamericano.
El papa León XIV en la audiencia general. Foto: EFE
Invitación a rezar el Rosario
En su saludo a los peregrinos de lengua española, el Pontífice agustino ha animado a los fieles a “ser dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo, para que cada uno, desde su propio estado de vida, colabore a fin de que se instaure el Reino de Dios en el mundo y toda la humanidad reciba la salvación obtenida mediante el sacrificio de Cristo”.
Al término de la audiencia general, León XIV ha invitado a rezar el Rosario con motivo de la conmemoración litúrgica de hoy de Nuestra Señora del Rosario, que “me brinda la oportunidad de recordar la importancia del Santo Rosario, una oración mariana muy querida en la tradición de la Iglesia” que sirve para “experimentar el consuelo de nuestra Madre celestial, un refugio seguro en medio de las dificultades de la vida”.
