El director de la Oficina de Comunicación de la Obra en el Reino Unido publica un libro con veinte testimonios vinculados a esta realidad eclesial
Jack Valero
Son veinte historias con nombre propio. A través de ellas, Jack Valero, director de la Oficina de Comunicación del Opus Dei en el Reino Unido, busca explicar qué es la realidad eclesial fundada por san Josemaría Escrivá de Balaguer en primer persona del singular. Es el objetivo de ‘El Opus Dei sin filtros’ (Almuzara).
PREGUNTA.- Supongo que es difícil quedarse con una sola que le haya tocado especialmente y habrá tenido que dejar otras tantas fuera del papel…
RESPUESTA.- Bueno, no muchas. Como desde un primer momento me pusieron límite de palabras, en seguida tuve claro qué quería contar. He buscado que estas historias cubran las diferentes maneras de vivir esta vocación al Opus Dei, porque el fundador lo decía: tanto si eres hombre como mujer, casado o célibe, sacerdote o laico, todos tenemos la misma vocación. También he visto que cada uno la vive a su manera y quise reflejar esta variedad en las historias que contaba, para mostrar cómo se vive esta vocación en la vida cotidiana, de una manera concreta y personal.
P.- ¿Cuál es la que más le ha impactado?
R.- La numeraria auxiliar Patricia, que aparece en el primer capítulo, es muy impresionante. Es una numeraria auxiliar que ha escrito libros, que tiene una gran sensibilidad sobre la libertad y muchas maneras muy bonitas de expresar las cosas, y explica muy bien esa vocación. Luego está Edwin, el sacerdote al que le disparan y que está en silla de ruedas. Es muy conmovedora su historia de perdón y de aprendizaje en la enfermedad, y cómo la Obra representa para él a la persona que viene al hospital y se queda cuidándolo. Es algo muy concreto sobre el espíritu de familia y el amor. Tampoco puedo dejar de citar a Cristina, que trabaja en televisión y cuenta cómo puede dar testimonio de su fe y de su vocación en ambientes más secularizados, como puede ser el mundo del entretenimiento. Cada persona tiene algo que me gusta mucho y, después de haberlas escrito y reescrito varias veces, siento un gran cariño por casi todas.
P.- Tanto en los medios de comunicación como en los libros testimoniales, abundan las conversiones impactantes, pero se olvidan las personas que han encontrado a Dios desde lo cotidiano y no por una sacudida…
R.- Por eso incluyo una pareja de novios muy jóvenes que se casan y que no tienen nada de particular, salvo que tienen que hacer funcionar su matrimonio. Explican cómo eso supone un gran reto, aunque su vida no tenga nada extraordinario. Tenemos a una joven de Holanda que trabaja para promover el matrimonio allí y cuya vida tampoco tiene nada de extraordinario. Ella explica cómo conoció el Opus Dei y qué trabajo realiza en la diócesis. El agregado, Álvaro, está en el mundo de la música; tampoco es conocido ni tiene nada dramático en su vida.
P.- Mencionaba antes a una numeraria auxiliar. El libro llega dos años después de que se diera a conocer el documental ‘El minuto heroico: Yo también dejé el Opus Dei’, en el que varias numerarias auxiliares relatan los abusos sufridos por la Obra. Y justo en estos días se estrena otra docuserie, ‘El buen espíritu: Detrás de la puerta del Opus Dei’, que da voz a un grupo de hombres desencantados con la realidad eclesial. ¿Su libro es una respuesta?
R.- No es una réplica. Yo empecé el libro en enero de este año, al margen de estos proyectos audiovisuales. Más que una réplica, diría que todas las cosas que se han ido diciendo estos años ya las he ido respondiendo, por así decirlo, desde arriba, como responsable de comunicación. Y ahora, con este trabajo, quería explicar el Opus Dei desde abajo. Es decir, responder a todo lo que se dice explicando cómo vive la gente su vocación, cómo se encuentra con Dios, qué significa la mortificación, qué significa la oración, cómo se maneja el dinero, qué es una numeraria, etcétera. Quería que todo esto lo explicara la gente que lo vive. Es mucho más real y mucho más accesible para otras personas escucharlo así porque, en vez de ser una explicación institucional, es una explicación muy real, muy personal. Entonces, no es una respuesta ni un libro concebido como respuesta, pero sí responde a muchas de las cuestiones que surgen.
Obviamente ha habido algunos procesos y algunas personas que han sufrido. Esto, personalmente, me da mucha pena, y yo querría acercarme a cualquier persona que haya tenido una experiencia negativa para poder entenderla bien, reparar el daño si hace falta y hacer lo necesario para que pueda superar esa situación. Mi vida ha transcurrido durante los últimos cincuenta años en Inglaterra y allí hemos acompañado a todo tipo de personas durante muchos años. Yo diría que el 90 % o más de las personas que han decidido que su vocación definitiva no está en la Obra, están contentas con la institución, no tienen ningún problema ni consideran que hayan sufrido.
P.- Hago mía la pregunta que lanza la editorial a la hora de presentar el libro: “¿Cuánto hay de realidad y cuánto de tópico en una de las instituciones más conocidas y, al mismo tiempo, más desconocidas de la Iglesia?”
R.- Hay mucho de tópico. Las controversias siempre surgen cuando no se entiende una realidad.Para nosotros, la institución que sueña san Josemaría es aquella en la que todas estas personas están al mismo nivel, con la misma vocación, sin necesidad de que haya unos más altos o más bajos ni diferencias. Esto es novedoso porque, en la Iglesia, cuando él llega con esta nueva institución, no existe este marco. Hay ideas antiguas sobre cómo se reconoce a quienes tienen un compromiso en la Iglesia: porque llevan hábito o alzacuellos. Los del Opus Dei, en cambio, no llevan nada, porque la vocación del laico en el mundo no tiene distintivos.
Hay que superar las narrativas antiguas. Quizá lleve tiempo, pero, por otro lado, somos una institución que tiene menos de cien años, lo que, en términos de la Iglesia, son apenas unos minutos. La Iglesia lleva siglos, y las instituciones de la Iglesia —los jesuitas, los franciscanos, los dominicos— llevan también muchos siglos. Al principio, ellos también tuvieron problemas para explicarse y afrontar las cosas nuevas que surgían. Espero que, con el tiempo y con medios como este libro, podamos explicar mejor lo que somos y cómo lo hacemos.
P.- ¿Cómo evitar que se siga vinculando el Opus Dei a la palabra “élite”?
R.- Uno lee el libro y ve que esa percepción no se corresponde con la realidad, porque se conoce a muchas personas de élite que son del Opus Dei, pero no se conoce a la mayoría de las personas que no son de élite, precisamente porque son personas desconocidas. Por eso quise hacer un libro en el que aparecieran personas desconocidas y así demostrar que es para cualquiera. No es para todos, porque se necesita una vocación de Dios, pero es para cualquiera que no tenga ya otro compromiso con otra institución de la Iglesia, como una orden religiosa o un movimiento. Es para cualquiera. Y, con el tiempo, quizá cuando se conozcan más vidas, podamos superar esa etiqueta.
P.- El libro también llega cuando continúa en Roma la revisión de los estatutos de la Obra. Dentro del Opus Dei, hay quien considera que este proceso iniciado por Francisco fue una degradación impuesta por el Papa argentino…
R.- Yo lo veo como un ajuste canónico para que el carisma se viva mejor en la Iglesia de hoy. Si hay que hacer cambios, se hacen. Para nosotros, o para mí, lo más importante es que el prelado ha dicho que cualquier cosa que venga de la Iglesia será buena, porque eso es lo que creemos. Y, como san Josemaría también decía, lo que nos venga de la Santa Sede es bueno y lo vamos a aceptar con mucha alegría. Él aceptó que la Obra fuera un instituto secular. Luego se vio que el instituto secular no era exactamente lo que tenía que ser y empezó el proceso de reforma y de cambio, pero en su día lo aceptó con mucha alegría. Aquí igual. Vamos evolucionando, el mundo evoluciona, la Iglesia evoluciona, la Obra, que es parte de la Iglesia, evoluciona, y nos vamos adaptando a los nuevos tiempos. Yo veo esto de manera positiva. Se puede construir una narrativa de ataque y todo eso, pero yo no creo que sea verdadera. Entre otras cosas, porque el papa Francisco aprobó dos beatificaciones de miembros de la Obra: el beato Álvaro y la beata Guadalupe. Uno podría tergiversar sus palabras para pensar que tenía la idea de atacar al Opus Dei, pero me parece muy improbable que fuera así. Yo lo veo como una cuestión canónica: se vio la necesidad de hacerlo y se está estudiando para adaptar el carisma a la realidad actual y encontrar la mejor configuración jurídica para ello. Por eso estamos muy tranquilos.