Obispo mexicano sobre el asesinato de una maestra, perpetrado por dos jóvenes

Luis Martín Barraza de la Diócesis de Torreón considera que “en la enfermedad del cuerpo social todos tenemos responsabilidad” y llama a reflexionar: “¿qué seres humanos estamos formando?, ¿qué valores estamos poniendo en su corazón?”

Policías afuera de secundaria
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El obispo de la Diócesis de Torreón, Luis Martín Barraza Beltrán, se refirió al asesinato de una profesora, subdirectora de una escuela secundaria, perpetrado por dos jóvenes de 18 años, ocurrido el 1 de octubre en la ciudad de Torreón, capital de Coahuila (estado al norte de México).



En un comunicado consideró que “en la enfermedad del cuerpo social todos tenemos responsabilidad” y llamó a reflexionar: “¿qué seres humanos estamos formando?, ¿qué valores estamos poniendo en su corazón?”.

Expresó su consternación por lo ocurrido en las instalaciones de la Escuela Secundaria General 13 ‘Justo Sierra Méndez’ del municipio de Torreón y envió sus condolencias y oraciones a la familia de la maestra Nedy Edith Narváez, “a quien le fue arrebatada su vida al intentar defender a sus alumnos y alumnas”.

Profesora Nedy “dio la vida por salvar a otras personas”

El obispo Barraza aseguró que el testimonio de la profesora será recordado “siempre como alguien que dio la vida por salvar a otras personas, esa es la expresión más grande del amor”.

Expresó su cercanía a las familias de las personas que resultaron heridas en esos hechos: “Dios los fortalezca y acompañe en su proceso de recuperación. A la comunidad educativa que vivieron esta aterradora experiencia, les aseguro mi oración”.

“Dirijo un abrazo lleno de afecto y paz los familiares de los jóvenes protagonistas de estos sucesos. Que Dios sea su consuelo y fortaleza”, añadió.

obispo Barraza

Obispo Luis Martín Barraza Beltrán. Foto: Diócesis de Torreón

“Tomar más en serio la Palabra de Dios”

Para el obispo de Torreón, “no podemos ser indiferentes frente a lo que lastima la convivencia social y amenaza la paz; nos sentimos muy tristes por estas expresiones de violencia que acarrean sufrimiento y son muestra de que nuestra sociedad está herida”.

Aseveró que en estos hechos “que han enlutado la Comarca Lagunera… ¿qué estamos haciendo mal?, ¿por dónde se nos está metiendo la violencia?, ¿qué hemos dejado de hacer para que el árbol que estamos cultivando produzca estos frutos?… ¿no será hora de tomar más en serio la Palabra de Dios?”.

Consideró que “en la enfermedad del cuerpo social todos tenemos responsabilidad. Cargar con la responsabilidad de la descomposición social a los jóvenes implicados será una total y absoluta hipocresía de una sociedad que, de una forma u otra, incita continuamente a la violencia y a la vida sin sentido”.

Por una humanidad libre de todas las esclavitudes

Y continuó: “Mientras el perdón no afiance nuestros corazones, continuaremos construyendo la espiral de violencia, que tanto mal ha hecho a nuestras sociedades. La paz se ve atropellada no solo por las armas, sino por la falta de condiciones para una vida digna, justa, auténtica y plena”.

El obispo pidió a los feligreses que frente a acontecimientos como este “podamos ser hombres y mujeres que renovemos nuestra esperanza, en una humanidad nueva, libre de todas las esclavitudes y ataduras, que enlutan nuestra humanidad”.

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