Francesc Peris, de 84 años y cuyos abusos están prescritos, residirá en una comunidad de la Compañía de Jesús alejado de menores y adultos vulnerables
Francesc Peris, jesuita expulsado del sacerdocio por abusar de menores. Foto: 3Cat
La Compañía de Jesús ha anunciado hoy, por medio de un comunicado, la expulsión del sacerdodio de Francesc Peris por abusar de niños y niñas en España y Bolivia durante 30 años, desde 1974 a 2005. El ex religioso, de 84 años y cuyos abusos están prescritos, residirá en una comunidad jesuita alejado de menores y adultos vulnerables.
Los jesuitas han informado esta mañana de la conclusión del proceso canónico contra Peris, autor confeso de los abusos. Como consecuencia de “la gravedad” de los hechos probados, el superior general de la Compañía, Arturo Sosa, SJ, ha decretado la expulsión de Peris del estado clerical y de la orden, penas máximas previstas por el Derecho Canónico.
Al haber sido hallado “culpable de varios delitos” de abusos cometidos, al menos, desde los años 70, el ya ex religioso queda excluido del ejercicio del ministerio sacerdotal, según recoge la sentencia del proceso penal canónico abierto en 2023, al conocerse las denuncias.
Francesc Peris ha sido informado de estas resoluciones y puede interponer los recursos previstos por el Derecho Canónico dentro de los plazos establecidos, pues este derecho forma parte de las garantías procesales propias de todo ordenamiento jurídico.
Por su parte, justifican el hecho de ofrecerle una residencia al victimario para que este se encuentre en “un entorno institucional en el que esté sometido a seguimiento y supervisión constante”. “La Compañía de Jesús le ha planteado suscribir un acuerdo –que él ha aceptado– que regula las condiciones en las que, ya sin ser jesuita ni sacerdote, pueda residir en una comunidad jesuita”, agregan.
El acuerdo incluye unas normas de conducta y una serie de prohibiciones que Peris “tiene que cumplir de forma escrupulosa”:
Dicha decisión “responde a un ejercicio de responsabilidad institucional, es decir, a la voluntad de compatibilizar la aplicación plena de las sanciones adoptadas con la responsabilidad de no desentenderse de una situación que requiere atención y seguimiento”, sostienen.
La Compañía “lamenta profundamente el mal causado y asume su responsabilidad moral e institucional por sus errores en el pasado. Al mismo tiempo, muestra su reconocimiento a las víctimas por haber tenido la valentía y el coraje de denunciar los abusos sufridos, lo que ha contribuido al esclarecimiento de la verdad”, detallan en el comunicado.
En el texto, los jesuitas insisten también en que “la conclusión de estos procesos no repara por sí misma el daño causado ni pone fin a la responsabilidad moral e institucional de la Compañía de Jesús hacia las personas que sufrieron abusos sexuales por parte de uno de sus miembros”.
Y subrayan que “reconocen y condenan los errores graves que cometió en el pasado en la manera de escuchar, proteger y responder a las víctimas ante los abusos y reiteran su petición de perdón a las víctimas, a sus familias y a todas las personas que se han visto afectadas”.
En este sentido, “la Compañía mantiene su compromiso de atención integral a las víctimas, que incluye escucha, acompañamiento y reparación, además de facilitar y colaborar con la investigación de cualquier nueva información que pudiera conocerse y continuar reforzando sus procedimientos de prevención, actuación y creación de entornos seguros”.
Por último, afirman mantener su compromiso con “la búsqueda de la verdad y la colaboración con la justicia en todos los ámbitos”. “La conclusión de los procedimientos canónicos no extingue su implicación en estas situaciones que jamás debieron suceder. En coherencia, continúa intensificando su compromiso para tratar que las víctimas ocupen un lugar central en su respuesta”, subrayan.