La Comisión canónica plantea modificar el Código para ampliar la participación en oficios y ministerios, reforzar los organismos de corresponsabilidad y revisar el papel de concilios particulares y conferencias episcopales
Sínodo de la Sinodalidad. Foto: Vatican Media
El proceso sinodal comienza a traducirse en propuestas concretas de reforma del Derecho Canónico. Y es que la Comisión canónica constituida al servicio del Sínodo ha planteado modificar varios cánones para ampliar la posibilidad de que los laicos, hombres y mujeres, ejerzan oficios, cargos y ministerios en la Iglesia, también dentro del ámbito del gobierno eclesiástico.
La Secretaría General del Sínodo ha publicado este miércoles el informe final de la Comisión, que ha trabajado durante los últimos años a partir de las conclusiones del proceso sinodal 2021-2024 y, especialmente, del Documento Final aprobado el 26 de octubre de 2024, además de las aportaciones de expertos de todo el mundo.
El objetivo ha sido estudiar “en cuáles términos las adquisiciones teológicas y eclesiológicas del proceso sinodal podrían traducirse en normas canónicas”, según explica el propio comunicado.
La primera parte del documento aborda directamente la participación de los laicos y propone cambios en los cánones relacionados con su capacidad para asumir responsabilidades dentro de la Iglesia.
En concreto, la Comisión plantea revisar la normativa relativa a “la capacidad de los laicos, hombres y mujeres, para ejercer en la Iglesia oficios, cargos y ministerios para los que resulten idóneos y competentes, incluso dentro del ámbito del gobierno eclesiástico”.
La propuesta busca, de esta manera, dar una traducción jurídica a una de las cuestiones que ha atravesado todo el proceso sinodal: cómo hacer efectiva la corresponsabilidad de todos los bautizados también en las estructuras y en la toma de decisiones.
La segunda parte del informe se fija en las estructuras de colaboración entre las Iglesias locales y propone “una revisión en prospectiva sinodal” de algunos cánones relativos a los concilios particulares y a las conferencias episcopales.
El comunicado los define como las “instancias eclesiales responsables de la colaboración entre las Iglesias locales”, cuya regulación podría ser revisada a la luz de las conclusiones del proceso sinodal.
Un tercer bloque aborda los organismos de participación que ya existen actualmente en el Código de Derecho Canónico. En este sentido, la Comisión no plantea crearlos de nuevo, sino introducir modificaciones que “potencian su dimensión participativa y su orientación misionera”.
La Comisión distingue tres horizontes temporales para trasladar la sinodalidad al Derecho Canónico. A corto plazo propone “modificaciones específicas a la normativa vigente” que puedan “sostener de inmediato el desarrollo concreto de la vida eclesial”. Ese es precisamente el objeto del informe publicado ahora.
A medio plazo identifica otros ámbitos que podrían ser abordados junto con los dicasterios competentes mediante nuevas instrucciones o la revisión de las existentes.
Y, a largo plazo, plantea “la necesidad de una revisión integral de los dos Códigos de Derecho Canónico —el latino y el oriental—” para incorporar las cuestiones teológicas y eclesiológicas surgidas durante el proceso sinodal.
El cardenal Mario Grech en el retiro previo a la II Sesión del Sínodo de la Sinodalidad. Foto: Vatican Media
“Mientras la Iglesia en su conjunto se encuentra comprometida en una reflexión teológica y eclesiológica sobre su propia naturaleza sinodal, nos ha parecido importante iniciar también una reflexión sobre sus normas —los cánones— que sostienen su organización y las relaciones entre sus miembros”, ha afirmado el secretario general del Sínodo, el cardenal Mario Grech.
Grech ha recordado además que “el Derecho Canónico, de hecho, es la transposición a términos jurídicos de lo que, en cada época, la Iglesia percibe de sí misma y de lo que constituye el objeto de su fe”, con consecuencias directas en la manera en que se articulan las relaciones dentro de la propia comunidad eclesial.
“Sin un correspondiente derecho canónico, la teología quedaría incompleta, ‘como un hombre privado de un brazo’”, ha señalado, citando a León XIII.
La Secretaría General del Sínodo subraya, en cualquier caso, que las propuestas no constituyen todavía una reforma aprobada. “El presente Informe debe considerarse un documento de trabajo”, precisa el comunicado.