España

El obispo Satué reestructura la Diócesis de Málaga

| 29/09/2026 - 13:05

Un año después de su llegada, el prelado ha renovado más de cien cargos entre Curia y parroquias





Más de cien nombramientos en tres tandas en junio, julio y septiembre. Es el reflejo numérico de la reestructuración de la Diócesis de Málaga que ha llevado este verano el obispo José Antonio Satué. Por un lado, ha realizado más de medio centenar cambios de vicarios parroquiales a lo largo y ancho de cinco vicarías territoriales. Por otro, ha establecido el que ya es su equipo más cercano de trabajo, que correspondería a otra treintena de personas designadas.



Satué ha renovado a toda la cúpula episcopal, eligiendo al sacerdote Francisco Javier Guerrero García, de 57 años, como vicario general. Hasta ahora era el vicario episcopal para la Evangelización, entre otras responsabilidades, además de párroco de Santa María del Mar, en Torremolinos.

A él se suman los relevos de cinco nuevos vicarios de zona, además del vicario de Pastoral, Judicial, el rector del seminario o el ecónomo. De la misma manera, ha dado un vuelco a prácticamente todas las delegaciones temáticas, desde Clero a la Pastoral Universitaria, pasando por Apostolado Seglar, Hermandades, Comunicación, Familia, Patrimonio o Cáritas, entre otros servicios de responsabilidad diocesana.

Firma y profesión de fe

El 22 de septiembre, los ocho nuevos delegados firmaban sus cargos y hacían profesión de fe ante Satué. Este salto dado por el obispo de origen aragonés viene dado un año después de su desembarco en tierras andaluzas y tras un curso pastoral de análisis de la realidad eclesial malagueña. Para poner en marcha este nuevo organigrama, antes realizó una encuesta tanto a los curas como a los religiosos y laicos con alguna responsabilidad en la diócesis para sondear, tanto los desafíos de la diócesis como los nombres para asumir estos nuevos retos.

El obispo Satué con los nuevos delegados diocesanos, este 22 de septiembre. Foto: Diócesis de Málaga

El propio Satué quiso explicar a través de una carta pastoral la razón de ser de los numerosos cambios que ha ejecutado. En este escrito, llama tanto a los curas como a los laicos a que asuman este nuevo rumbo desde “la comunión” y “la corresponsabilidad”. “El sacerdote destinado a una nueva comunidad debe situarse ante ella con un espíritu de escucha, de valoración de todo lo realizado y de búsqueda de las respuestas adecuadas a los desafíos pastorales pendientes”, escribe Satué.

Trabajar a una

Ya en su primer encuentro en junio con su nueva Curia, el obispo les instó a servir a la diócesis con tres características: “felices, unidos y serviciales”. “Tenemos que tener claro que estamos para servir. Y para servir no a intereses raros, personales ni de un grupo concreto. Estamos para servir a esta porción del pueblo de Dios que es la diócesis de Málaga”, sentenció.

En paralelo, en una reciente entrevista al diario ‘Sur’, el obispo aprecia la “sociedad abierta” que le ha acogido en este año, aunque reconoce que en su misión se ha sentido “un poco con el agua al cuello porque esta es una diócesis muy grande”. A la par, reconoce que “hay poca sinergia” entre las diferentes realidades eclesiales diocesanas y hace un llamamiento a “trabajar más a una”.

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