León XIV alerta a Europa: “Hay que tener cuidado con la ilusión del rearme”

  • El Papa reclama en Metz diálogo, negociación y respeto al derecho internacional
  • El Pontífice reivindica las raíces cristianas del continente y pide a los jóvenes que no cedan a “la lógica de la violencia y la opresión”

El Papa, en su discurso en el encuentro europeo de Metz
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“Hay que tener cuidado con la ilusión del rearme”. León XIV ha lanzado este lunes desde Metz –última etapa de su viaje apostólico a Francia– una advertencia a Europa ante el regreso de la guerra al continente y los llamamientos a incrementar el gasto militar. Frente a esa lógica, el Papa ha reclamado “diálogo paciente”, audacia en la negociación y disposición a renunciar a determinadas posiciones “por el bien superior de la paz”.



El Pontífice ha pronunciado su discurso en el Centro de Congresos Robert Schuman durante el encuentro ‘A las raíces de Europa por la paz y la unidad’, acompañado por el presidente francés, Emmanuel Macron, y el cardenal Jean-Marc Aveline, presidente de la Conferencia Episcopal Francesa.

“Aquí conocemos el precio de la guerra”

“Aquí, en Metz, conocemos el precio de la guerra”, ha afirmado el cardenal Aveline durante su discurso, antes de la intervención del pontífice. Pero la historia franco-alemana demuestra, ha añadido, que “una reconciliación siempre es posible, contra todo y contra todos”.

Para Aveline, esa experiencia concede hoy a Europa una responsabilidad que va más allá de sus propias fronteras. El continente, pese a “las inevitables imperfecciones” de sus instituciones, puede ofrecer a otras regiones del mundo la experiencia de pueblos que pasaron del enfrentamiento a la cooperación, especialmente “en un contexto en el que, cada vez más, la fuerza parece querer prescindir del derecho”.

¿Preparar la paz o la próxima guerra?

“Lamentablemente, también en Europa, en esta época ha reaparecido la guerra”, ha lamentado el Papa en su discurso, en el que ha recuperado la expresión de Benedicto XV para hablar de una nueva “inútil masacre” que provoca cada día víctimas civiles.

León XIV ha rechazado que buscar la paz equivalga a un “irenismo ingenuo”. Promoverla, ha insistido, exige una acción concreta, pero eso no convierte automáticamente el rearme en la respuesta. Así, el Papa ha recordado que muchos gobiernos justifican el aumento del gasto militar por el peligro que representan otros países.

“¿Realmente estamos haciendo ‘esfuerzos creativos’ para promover la paz en el mundo, o simplemente estamos tratando de ‘detener la hemorragia de la guerra’ y prepararnos mejor para las que suponemos que todavía están por venir?”, se ha preguntado el pontífice.

Su modelo ha vuelto a ser el proyecto europeo surgido después de la Segunda Guerra Mundial: un continente en el que se prefiera el diálogo al enfrentamiento armado y se compartan recursos para conseguir que cualquier guerra resulte “no sólo impensable, sino materialmente imposible”.

Para ello, León XIV ha reivindicado también el derecho internacional y el multilateralismo como “el mejor antídoto contra la voluntad de dominación”, que considera en la raíz de los conflictos. “Hoy en día, las relaciones humanas y entre los estados se vuelven cada vez más bárbaras”, ha advertido. “Se menosprecia el valor de la palabra dada; y se presume más bien la mentira y el engaño”.

Las raíces cristianas de Europa

Por otro lado, León XIV ha presentado el continente europeo como una realidad cultural e histórica antes que puramente geográfica, formada a lo largo de siglos por el encuentro entre diferentes pueblos y tradiciones. “No se puede hablar de Europa sin mencionar el cristianismo”, ha afirmado.

El Papa ha recordado la aportación de san Benito y de los monasterios a ámbitos como la educación, los hospitales, la medicina, las ciencias, la arquitectura, el derecho o la organización de las ciudades. “Sin este acervo monástico, la civilización europea, tal como la conocemos, no existiría”.

León XIV ha precisado que reconocer esa deuda histórica no supone establecer “un criterio confesional exclusivo”, sino que, a su juicio, permite comprender el papel que la “apertura a la trascendencia” ha desempeñado en la formación de la cultura europea.

Por ello, la laicidad que rige la vida de los estados no sólo implica el carácter aconfesional de las instituciones civiles”, ha señalado, sino que exige también colaboración y respeto hacia la autonomía, la libertad de expresión, organización y culto de las comunidades religiosas.

León XIV ha vinculado esta cuestión con la necesidad de recuperar el significado de palabras como “libertad, democracia, paz y unidad”, combinando la recuperación de las propias raíces con la apertura al diálogo. También ha pedido recuperar el equilibrio entre derechos y deberes y ha advertido, citando a Francisco, del riesgo de reivindicar los derechos individuales sin tener en cuenta su relación con los derechos de los demás y con el bien común.

El Papa, junto a Macron y el cardenal Aveline en Metz

El Papa, junto a Macron y el cardenal Aveline en Metz. Foto: EFE

Acoger significa también integrar

En cuanto a la migración, León XIV ha recordado que el continente recibe a personas que huyen de guerras y persecuciones o buscan escapar de la pobreza. En este sentido, el Papa ha recuperado las palabras pronunciadas durante su reciente viaje a Canarias para reclamar “vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación real contra los traficantes, protección efectiva a las víctimas, procesos serios de acogida e integración” y políticas que permitan vivir dignamente en los países de origen.

Pero ha añadido que esa respuesta no termina con la acogida. “Acoger a una persona significa integrarla como en la propia familia”, ofreciéndole la posibilidad de desarrollar sus capacidades, pero también de “entrar en el espíritu de la casa que la acoge”. Este proceso es para el Papa un “encuentro sin precedentes entre pueblos y culturas” que exige al mismo tiempo redescubrir creativamente las raíces europeas y escuchar a quienes llegan.

“No le teman al futuro”

En la parte final del discurso, el Papa se ha dirigido directamente a los jóvenes, a quienes ha encargado la construcción de la Europa del presente y del futuro. “No se sometan a la lógica de la violencia y la opresión”, les ha pedido. “¡Amen la vida en cada momento y no le teman al futuro!”.

León XIV les ha animado también a “formar una familia”, “tener hijos” y defender la dignidad de cada persona “desde el primer instante en el vientre de la madre hasta su último aliento”. “No tengan miedo de trabajar incansablemente al servicio del bien de sus comunidades, incluso a través del compromiso político”, ha concluido.

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