Europa

Las víctimas de abusos, con León XIV: “Perdí la fe, hoy la he recuperado”

| 27/09/2026 - 21:28

  • La reunión con el Papa en Lourdes se prolongó casi dos horas, el doble de lo previsto inicialmente
  • Robert Prevost se comprometió ante los siete adultos a que “esto no vuelva a repetirse”





Un encuentro transformador. Así podría definirse la reunión que hoy ha mantenido León XIV en Lourdes con un grupo de víctimas de abusos de la Iglesia. Al menos, es lo que expresan los propios participantes en el encuentro en una rueda de prensa ofrecida esta tarde.



Aunque estaba previsto que durara menos de una hora, el tú a tú de los siete adultos con el Pontífice se desarrolló con tal franqueza y naturalidad que la cita, celebrada en la Casa Episcopal de Lourdes, arrancó a las cinco y media de la tarde y se prolongó durante una hora y cincuenta minutos. Junto a los cuatro hombres y las tres mujeres presentes en el espacio eclesial, se encontraba Gérard Le Stang, obispo de Amiens y presidente del Consejo para la prevención y la lucha contra la pedofilia de la Conferencia Episcopal de Francia.

Por primera vez en diez años

“Cuando vi al Papa de cerca, no podía creerlo. Le pedí que bendijera una foto de mi abuela; fue uno de los momentos más emotivos de mi vida. Me tomó de ambos brazos; fue muy conmovedor”, relata Jean-Marie Delbos, una de las víctimas. Y no se detiene ahí: “Hacía 65 años que no me sucedía algo así, y había perdido la fe. Hoy la he recuperado. Justo ahora, cuando nos reunió y nos bendijo, me persigné por primera vez en décadas”.

“Rara vez he conocido a alguien que escuche con tanta atención”, confesó Olivier Mardi, cofundador de la asociación Voix Libérées de Touraine, haciendo hincapié en que el Papa “disfruta de este tipo de interacciones”. Para muchos de ellos, este encuentro marca un punto de inflexión tras años de silencio: “En 2016, alzamos la voz y nos ignoraron. Hoy, el Papa nos escuchó, y ahora nos toca a nosotros difundir este mensaje”.

León XIV, en Lourdes. Foto: Efe

Para Bertrand Virieux, cofundador de la  asociación La Parole Libérée, surgida del caso Preynat, el encuentro supuso una forma de reparación. “Estoy realmente asombrado por este Papa, por su comunicación no verbal. Me reconcilió con lo que viví hace diez años, cuando hablábamos al vacío. Nos escucharon de verdad”, comentó. Virieux es una de las víctimas de Bernard Preynat, condenado a cinco años de prisión en marzo de 2020 por abusar sexualmente de decenas de menores en campamentos de boy scouts entre 1971 y 1991.

Jérôme Guillement, víctima de abusos de un sacerdote, elogió al Papa en la misma línea: “Hay algo en la comunicación no verbal, en las reacciones que tenía ante lo que se le decía. Hay algo verdaderamente sincero. Sabemos lo fugaces que suelen ser las palabras. Con él, cada palabra tenía un significado específico según lo que se le expresaba”.

Véronique Garnier, de la plataforma Fe y Resiliencia y autora de varios libros, entre ellos ‘Al tercer día’, describe cómo vivió la jornada. “Por la mañana, en misa me pregunté: ¿Qué hago aquí?”. Tras el encuentro con León XIV, apunta que lo vio más claro.  “Pude contarle todo lo que quería. Tengo la esperanza de que algo pueda cambiar”.

Complicidad o silencio

Según la información facilitada, el Papa se reunió primero de manera individual y privada con cada uno de los asistentes. La Santa Sede ha explicado que León XIV estuvo “escuchando sus historias, el dolor y el sufrimiento que han vivido —a veces, lamentablemente, con la complicidad o el silencio de quienes podrían haberles ayudado— y sus propuestas para que esto no vuelva a repetirse”.

Posteriormente se juntó con todos en una sala para darles las gracias por su testimonio, renovar el compromiso de la Iglesia en la lucha contra esta lacra y ofrecer justicia restaurativa.

“El Papa expresó su cercanía hacia ellos y, a través de ellos, hacia todos aquellos que han sufrido y siguen sufriendo por las heridas causadas por los abusos recibidos”, subraya el escrito vaticano. Además, detalla que Robert Prevost habría manifestado su deseo de “poder trabajar juntos para que la comunidad de los fieles sea cada vez más un lugar donde hombres y mujeres, de todas las edades, puedan encontrar consuelo y sanación”. “El Papa pidió a los presentes que rezaran por él e impartió sobre ellos su bendición”, desvela la Santa Sede.

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