Obispo de Santa Marta, al norte de Colombia, pide cortar de raíz el problema de violencia tras paro armado

José Mario Bacci, titular de esta zona, espera que más “allá de la militarización” se ofrezcan soluciones integrales a la población

Paro armado en Colombia
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Las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, grupo paramilitar que opera en el norte de Colombia, decretó un “paro armado” el 21 de septiembre en represalia de los operativos militares que dieron de baja a José Luis Pérez Villanueva, alias “Cholo”, quien era segundo cabecilla de esta organización criminal.



Desde entonces, este grupo terrorista ha mantenido en zozobra a la población de Santa Marta, capital del departamento de Magdalena y región turística, cerrando vías, amedrentando comerciantes y quemando unidades de transporte público.

Abelardo de La Espriella, presidente de Colombia, militarizó la zona con un fuerte operativo, patrullajes masivos entre Policía Nacional y Ejército, logrando paulatinamente el control de esta región.

De hecho, el grupo paramilitar, conocido como los Pachenca, anunció el fin del paro armado para este 25 de septiembre a las 7:00 horas locales, pidiendo a comerciantes, transportadores, hoteleros y campesinos retomar retomen gradualmente sus actividades cotidianas.

Obispo Santa Marta

José Mario Bacci, obispo de Santa Marta. Foto: Diócesis

Horizontes de esperanza

José Mario Bacci, obispo de Santa Marta, ha expresado, en Noticias Caracol, su preocupación por estas acciones violentas y ha pedido al grupo armado “respetar el principio de distinción y proporcionalidad” para no afectar a las comunidades.

También ha pedido al Gobierno que retome el control territorial con “el máximo cuidado de la población civil” y reiteró que la Iglesia está dispuesta a fungir de mediadora como “lo ha hecho en otros procesos en Colombia”.

Recordó que si no se atienden las causas de la violencia para lograr una transformación social real “ninguna medida será suficiente” para acabar con este flagelo.

Por supuesto, señaló que el Estado está en el deber de “recuperar el control del territorio”, pero espera que “más allá de la militarización también haya acciones humanitarias, de acercamiento, que permitan abrir, insisto, horizontes de esperanza”.

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