Los jóvenes del NEA peregrinaron al Santuario mariano de Itatí

El obispo de Goya, Adolfo Canecín, los convocó a sanar, soñar y servir y a dejarse transformar por Cristo

Los jóvenes del NEA peregrinaron al Santuario mariano de Itatí
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Miles de jóvenes del Nordeste Argentino (NEA) participaron de la 47ª Peregrinación de de la región a la Basílica de Nuestra Señora de Itatí, en la provincia de Corrientes, a pesar de las inclemencias climáticas, bajo el lema: “Caminemos con María para sanar, soñar y servir”.



Los grupos parroquiales y fieles provenientes de las distintas diócesis emprendieron su rumbo hacia la casa de la Virgen, acompañados por una logística sanitaria y de seguridad para evitar inconvenientes durante la caminata.

La imagen réplica de María de Itatí inició su marcha desde el punto de partida y desde el primer minuto el inicio de la peregrinación juvenil. Con devoción y emoción acompañaron el estandarte, con cantos, oraciones y reflexiones, mientras enfrentaban las abundantes lluvias.

Monsenor Canecin Rumbo A ITATI

El obispo de Goya, Adolfo Canecín, rumbo a la Basílica de Nuestra Señora de Itatí

Dimensiones de la fe

Adolfo Canecín, obispo de Goya, les habló a los jóvenes y centró su mensaje en la consigna con la que fueron congregados.

En cuanto a la dimensión de sanar, el prelado afirmó que “el Hijo de María vino a sanar, de raíz, causa y origen, el pecado que anida en el corazón humano”. Agregó que Cristo quiere sanar a la humanidad y a todas las creaturas. Mencionó, también, las heridas sociales que requieren atención: la inequidad, la trata de personas, la drogodependencia, los suicidios y el alcoholismo.

La segunda invitación estuvo centrada en soñar. El obispo animó a los jóvenes a “soñar el sueño del Padre: un mundo donde todos seamos hijos y hermanos”, y los alentó particularmente a “soñar el sueño para la Argentina, el bien común para todos los argentinos”. Asimismo, expresó su deseo de una sociedad en la que nadie deba emigrar por el hambre o por la desertificación del planeta.

Finalmente, Canecín destacó la dimensión del servir, invitando a que la experiencia de la peregrinación no termine en el camino recorrido. “Ojalá que todos los peregrinos volvamos con ganas de servir en nombre de Jesucristo”, reafirmó el obispo de Goya.

En plena ruta 12, al dar la bendición a los peregrinos, concluyó que “sanar, soñar y servir” constituyen “tres dimensiones de un mismo camino de fe”: dejarse transformar por Cristo, renovar la esperanza y poner la vida al servicio de los demás, caminando junto a María hacia Itatí.

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