Culturas

‘Vidas de cristal’: testigo de la fragilidad y la dignidad

| 19/09/2026 - 00:38





Empatía, compromiso, supervivencia, esperanza, superación y la inquebrantable fuerza del Espíritu. Todo esto –y mucho más, como el testimonio de fe y de entrega de las misiones de Hermanas de la Caridad de Santa Ana en los cinco continentes– está en Vidas de cristal, la exposición fotográfica de Luis López (Pamplona, 1964) que acoge O_LUMEN.



“He estado durante veinticinco años viajando por el mundo y he visto muchas situaciones, y uno no es consciente de algo fundamental: la fragilidad está a la vuelta de la esquina. Todos tenemos una vulnerabilidad cercana, que no sabemos cuándo nos va a tocar directa o indirectamente en un familiar”, explica López, hasta diciembre de 2024 director de Estrategia y Marketing de la Fundación Juan Bonal, ONG de las popularmente conocidas como “las Anas”.

‘Vidas de Cristal: Abrazando la discapacidad y dignificando la vida’. Foto: Luis López

“Dando muchas vueltas a estas escenas que me ha tocado grabar y fotografiar, creo que podemos vivir en una sociedad más humana si somos capaces de empatizar de verdad con el otro –añade–. Es decir, aquello tan sencillo que se dice de ponernos en la piel o en los zapatos del otro debería ser un ejercicio más habitual de lo que desgraciadamente es”.

Porque las 26 fotos y ese epílogo que es el lienzo de Pedro Baos que retrata al fundador de las Anas, ‘Juan Bonal, saliendo de Zaragoza por la Puerta del Carmen’, hablan de muchas cosas, quizás lo primero de esa fragilidad que Luis López ha retratado en Nicaragua, Cuba, Venezuela, Brasil, Guinea Ecuatorial, Ruanda y la India.

Juan Bonal saliendo por la puerta del Carmen, lienzo de Pedro Baos

“La fragilidad forma parte de la vida; lo que hagamos ante ella depende de nosotros”, explica Luis de una foto tomada en la India, “El abrazo”, la última de la exposición, después de recoger historias de adversidad, de pobreza, de dependencia, de migraciones, de infancia, de soledad y de vejez: “Significa acercarse, sostener, proporcionar espacio para el otro”. Porque Luis López, por encima de todo, habla de personas, de esos otros que algún día podemos ser nosotros mismos.

En busca del otro

“Tenemos cada vez más fórmulas de comunicación y, sin embargo, desgraciadamente cada vez estamos más incomunicados de la realidad. Te pones a ver las noticias y ya somos insensibles al hambre, a la guerra, todos creemos que es algo muy lejano y no somos conscientes de que esa fragilidad la podemos sufrir nosotros en cualquier momento”, manifiesta.

“La exposición trata de eso, de entender que el ser humano es frágil, que hay mucha gente en el mundo que sufre y que, a veces, con una palabra o con simplemente con cercanía, podemos significar mucho para esas personas –prosigue–. Por eso en la exposición aparecen personas enfermas, personas con discapacidad, personas que son más vulnerables de lo que desgraciadamente todos quisiéramos, y también el cuadro de Pedro Baos, una escena en salida. Nos dice que, si salimos a por el otro, en busca del otro, podemos salvar una vida o salvar muchísimas situaciones”.

‘Vidas-de-Cristal: Matruchaya la sombra de la madre’. Foto: Luis López

Es la vida misma de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana: cuidar, educar, trabajar para transformar esa fragilidad. Es lo que se ve, por ejemplo, en “Inocencia y curiosidad”, fotografía que Luis tomó en Guinea Ecuatorial, donde “una niña sentada en una silla de ruedas descubre el pequeño crucifijo que cuelga del cuello de una religiosa y lo toma entre sus dedos”, describe.

Y continúa: “A veces, cuidar comienza precisamente así: inclinándonos lo suficiente como para poder mirar al otro de cerca”. O en otra, esta vez de la India, “Dignificar la vida”, con un joven con síndrome de Down en primer plano: “Me impactó su rostro. La dignidad no es algo que concedemos, sino que debemos aprender a reconocer”.

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