Categorías: General

León XIV a los sacerdotes de Roma: “Tenéis permiso para hacer menos y mejor”

| 18/09/2026 - 18:09

El Papa pide revisar la pastoral diocesana, escuchar también a quienes están fuera de la Iglesia y advierte: “Una comunidad en la que todo depende del párroco es una comunidad frágil”





León XIV ha pedido a la Iglesia de Roma que revise lo que hace antes de sumar nuevas iniciativas y ha lanzado un mensaje especialmente dirigido a sus sacerdotes: “El arte de la verificación pastoral no os pide hacer más: al contrario, os da permiso para hacer menos y mejor”.



El Papa ha participado este viernes en la Asamblea de la diócesis de Roma, celebrada en la basílica de San Juan de Letrán, donde ha propuesto abrir una etapa de revisión de la acción pastoral para discernir “lo que debe mantenerse, valorizarse, corregirse, abandonarse o ponerse en marcha”.

No os entrego hoy un nuevo programa pastoral”, ha aclarado desde el principio. Después del trabajo realizado sobre las “enfermedades espirituales” y del Camino Sinodal, Prevost ha propuesto desarrollar una tercera dimensión: la “verificación pastoral”.

Preguntarse por qué se hacen las cosas

Verificar significa, según León XIV, “detenerse, releer lo que ha ocurrido, reconocer lo que ha dado fruto, comprender lo que no ha funcionado y buscar juntos las razones”. En definitiva, “hacer verdad”.

El Papa ha pedido que este proceso implique a toda la comunidad y, siempre que sea posible, también a quienes no participan habitualmente en ella y pueden observar la vida de la Iglesia “desde fuera”.

El método parte de responder a “¿Por qué?”. “¿Por qué hacemos esto? ¿Qué intención evangélica nos mueve, a qué necesidad real queremos responder, de qué manera esta elección corresponde a la misión de la Iglesia?”, ha planteado.

Después llegará una segunda pregunta: “¿Por qué obtenemos estos resultados y no otros? ¿Por qué algunas iniciativas generan caminos y otras permanecen aisladas? ¿Por qué algunas personas participan y otras se quedan al margen?”.

León XIV ha pedido tiempo para realizar este discernimiento. “No un año, sino un camino”, ha precisado, para evitar que se convierta en “una iniciativa que se añade a las demás”.

“No basta” con que una actividad esté bien organizada

No basta preguntarse si una actividad está bien organizada, si participa mucha gente o si dura desde hace muchos años”, ha señalado. La cuestión es si permite “encontrar el Evangelio con la vida concreta de las personas”.

La segunda prioridad será generar comunidades en las que las personas puedan sentirse “acogidas, acompañadas, valoradas y corresponsables”, con una atención particular a los jóvenes, a quienes ha pedido ofrecer “tiempo y escucha, dentro y fuera de las iniciativas”.

La tercera mira directamente a la ciudad. “Roma no es el telón de fondo indiferente de nuestras comunidades: es el lugar de nuestra misión”, ha afirmado. Las parroquias, por tanto, están llamadas a compartir “las expectativas, las fragilidades y las preguntas de las personas”.

A estas tres dimensiones ha añadido la formación del Pueblo de Dios: comprobar si las actividades “hacen crecer en la fe”, generan responsabilidades eclesiales y ayudan a desarrollar “una fe adulta, capaz de traducirse en decisiones concretas de vida y de servicio”.

“Una comunidad en la que todo depende del párroco es frágil”

Una parte importante del discurso ha estado dedicada al ministerio de los sacerdotes de Roma. León XIV ha reconocido que “el servicio pastoral hoy es más fatigoso que ayer” y les ha pedido que no afronten solos esas dificultades.

El sacerdote que necesita actualmente Roma, ha explicado, debe ser “un hombre que escucha antes de responder, que discierne antes de decidir” y que permanece ante Dios porque “no puede conducir a otros a un encuentro que él mismo no está viviendo”.

También les ha pedido que se hagan personalmente la pregunta que propone para toda la diócesis: “¿Por qué soy sacerdote? ¿Mi jornada sigue correspondiendo al motivo por el que el Señor me llamó por mi nombre?”.

Una comunidad en la que todo depende del párroco es una comunidad frágil, y presidir no significa hacerlo todo”, ha advertido. Presidir significa, ha añadido, “generar comunión, valorar las energías de los demás, conectar personas y realidades y custodiar la unidad”.

El Papa ha reclamado igualmente que las prefecturas de Roma sean “lugares efectivos de fraternidad sacerdotal”, donde los presbíteros puedan “decir también su propio cansancio sin avergonzarse”.

Libros, pero también pobres y enfermos para los seminaristas

León XIV se ha dirigido también a los seminaristas de la diócesis y les ha pedido que aprendan desde ahora este estilo de discernimiento pastoral. “Dejaos formar tanto por los libros, que son necesarios para encontrar buenos maestros, como por los rostros: por los pobres, por los enfermos, por la gente de nuestras parroquias”, les ha dicho.

El Papa ha advertido de que las vocaciones no se sostienen simplemente sobre una función. “Los jóvenes no se entregan a un papel, sino que siguen a hombres y mujeres que parecen felices de ser quienes son”.

León XIV en la asamblea diocesana de Roma. Foto: Vatican Media

León XIV da luz verde a la causa de Luigi Di Liegro

Durante la Asamblea, León XIV ha anunciado además que ha aprobado “con alegría” que se den los pasos necesarios para iniciar la investigación diocesana sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad de Luigi Di Liegro, sacerdote romano fallecido el 12 de octubre de 1997.

El Papa lo ha presentado como ejemplo del tipo de mirada que quiere para la diócesis. Antes de iniciar obras, ha recordado, Di Liegro quiso conocer la realidad y en 1969 encargó una investigación sobre la religiosidad de los romanos.

“Había aprendido que no hay encarnación del mensaje sin escucha de la realidad”, ha explicado León XIV. En su última intervención, pocas semanas antes de morir, el sacerdote dejó una pregunta que el Papa ha recuperado para toda la Iglesia de Roma: “El discernimiento es esta pregunta: Señor, ¿dónde estás?”.

El proceso de revisión iniciado ahora deberá desembocar posteriormente en una puesta en común de las experiencias renovadas y en la elaboración de un camino diocesano que prepare a Roma para el Jubileo de la Redención de 2033.