El Papa pasará media hora en esta casa de acogida del distrito 18, donde conocerá el testimonio de un joven afgano y se reunirá con personas migrantes, sin hogar y con discapacidad
Maison Bakhita. Foto: La Croix
León XIV reservará media hora de su viaje a Francia para entrar en una casa dedicada a quienes han tenido que dejar la suya. El próximo 26 de septiembre, el Papa visitará la Maison Bakhita, un centro de acogida e integración para personas exiliadas situado en el distrito 18 de París.
Tal como recoge La Croix, será una visita breve y privada. Prevost llegará alrededor de las 9:00 horas y, nada más cruzar las puertas de cristal del edificio, se dirigirá al oratorio de la segunda planta para rezar. “Luego tendremos el honor de entregarle una placa conmemorativa de su visita”, explica Isabelle Cauchois, directora de la asociación desde su creación en 2021 y que este mes dejará el cargo en manos de Gwendoline Fasano.
Después comenzará un recorrido por una casa que nació precisamente para facilitar algo que muchas veces se complica al llegar a un país nuevo: aprender el idioma, formarse, cuidar a los hijos o encontrar una red.
Uno de los versículos que podrá leer León XIV mientras recorra los pasillos resume bien el espíritu del centro: “Fui forastero y me acogisteis”. Durante su recorrido, el Papa pasará también por la guardería multiservicios, creada para que las personas acompañadas por la Maison Bakhita puedan participar en los cursos y talleres sin tener que renunciar a ellos por falta de alternativas para sus hijos. Se trata, explica Cauchois, “en su mayoría de madres solteras con sus hijos”.
La Maison Bakhita funciona desde hace cinco años como un centro de recursos de la diócesis de París para la acogida e integración de personas exiliadas. Allí se ofrecen cada día clases de francés y talleres de competencias digitales, cocina, costura o teatro. También forma a agentes diocesanos que trabajan directamente con población migrante.
El núcleo de la visita llegará después, en el gran comedor que quienes frecuentan la casa describen como “el corazón de la casa”. Allí esperarán al Papa unas 40 personas. Además de miembros de la Maison Bakhita, estarán representadas otras asociaciones que trabajan con colectivos vulnerables. Entre ellas, Aux Captifs, la Libération, dedicada al acompañamiento de personas sin hogar y de quienes abandonan la prostitución, y À Bras Ouverts, que trabaja con personas con discapacidad.
“Cada organización tendrá un testigo; en el caso de Bakhita, será un joven afgano que compartirá su experiencia en la casa”, explica Cauchois. Junto a él estarán otros cinco exiliados procedentes de Bielorrusia, Irak, Argelia y Costa de Marfil. También han sido invitados por el arzobispo de París, Laurent Ulrich, representantes de la Oficina Cristiana para Personas con Discapacidad, la Asociación Marta y María y las Hermanitas de los Pobres.
La elección de la Maison Bakhita no estaba prevista desde el inicio del viaje. Entre las prioridades del cardenal Jean-Marc Aveline estaba evitar que el Papa permaneciera únicamente en los lugares más institucionales y turísticos de París y conseguir que pudiera conocer alguna realidad vinculada directamente con la vulnerabilidad. Tras descartar otros emplazamientos, el Vaticano terminó incluyendo esta casa en el programa.
Cuando la noticia llegó a principios de agosto, la reacción fue “una explosión de alegría”, recuerda su presidenta, Valérie Moniod. Ahora reconoce también los nervios de los últimos preparativos. “Esta casa es una obra de caridad; al venir aquí, el Papa nos recuerda la importancia de atrevernos a encontrarnos con los demás”, explica.