En el 53° aniversario del golpe militar reiteran que la Iglesia no cesará en su compromiso de acompañamiento y búsqueda de verdad
“El 11 de septiembre es una fecha que suscita divisiones y opiniones encontradas. Sigue presente en nuestra historia y continúa siendo motivo de dolor. Los acontecimientos que lo precedieron y los que le siguieron, marcados por el sufrimiento, la violencia y la muerte, testimonian a lo que conducen las visiones extremas y la fractura de la convivencia nacional”, afirman los obispos del Comité Permanente del Episcopado chileno en su mensaje “Para construir paz y esperanza: verdad, justicia y reconciliación”, entregado hoy, en el 53° aniversario del golpe militar liderado por el general del ejército Augusto Pinochet.
A continuación, levantan la mirada: “En Chile estamos llamados a mirar el futuro desde la capacidad de entendimiento, propia de una nación con mayores lazos de unidad que motivos de división. La legítima diversidad de miradas no impida reconocer nuestra común pertenencia a la Patria, ni debilitar la voluntad de trabajar juntos por el bien común”.
“Es necesario mantener cercanía sincera y misericordiosa con quienes fueron víctimas de gravísimas violaciones a los derechos humanos, quienes padecieron la muerte o desaparición forzada de seres queridos, y muy especialmente con las familias de los detenidos desaparecidos. La Iglesia no cesará en su compromiso de acompañamiento y la búsqueda de verdad”, expresan los prelados ante la abnegada persistencia de esas familias que continúan en su búsqueda.
El centro del mensaje es el llamado de los obispos. “Para reconstruir la paz social y sanar las heridas del alma nacional, estimamos necesario cultivar con decisión y perseverancia”:
Los obispos chilenos emitieron un mensaje en el 53º aniversario de del golpe militar: “Para construir paz y esperanza: verdad, justicia y reconciliación”
Los obispos concluyen señalando que las discrepancias “se encaucen en una amistad cívica sólida: quien piensa distinto no deja por ello ser miembro de la comunidad”.
E insisten en que la paz “no consiste en olvidar el pasado, sino en asumirlo sin quedar prisioneros de él. Aplicado a una nación que ha vivido profundas divisiones significa: verdad sin odio, justicia sin venganza, memoria sin resentimiento, perdón sin olvido y futuro sin exclusiones”.
Concluye el mensaje del Comité Permanente pidiendo que “miremos con fundada esperanza aquello que nos une. Trabajemos juntos por nuestra nación, donde cada persona tenga un lugar digno y respetado. Que las legítimas diferencias no deriven en enemistad y que el amor a Chile nos impulse a construir una sociedad más justa, fraterna y reconciliada”.
Cierran pidiendo a la “Virgen del Carmen, Madre y Reina de Chile, nos cubra con su manto maternal, consuele a quienes han sufrido y aún sufren, e inspire en todos nosotros la vocación de reconocernos y tratarnos siempre como hermanos”.
Firman el mensaje los cinco obispos del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile.