El ex sacerdote redentorista, que dejó el ministerio después de veinte años de vida religiosa, reconoce que el deseo de formar una familia le acompaña “desde hace muchísimo tiempo”
Damián María Montes en una foto de archivo.
De padre a papá. Damián María Montes, conocido popularmente como el Padre Damián desde que su paso por La Voz le convirtiera en uno de los sacerdotes más mediáticos de España, ha puesto ahora palabras a uno de los deseos que acompañan su nueva vida después de abandonar el ministerio sacerdotal: ser padre.
“Me encantaría pasar de padre a papá”, ha reconocido en una entrevista en La Ser. Una frase con la que incluso ha fantaseado alguna vez como posible título de un libro: Padre y papá. “Es algo que he albergado en mi corazón desde hace muchísimo tiempo. Ese anhelo. Ese deseo de paternidad”, explica. “Y es un tema con el que he tenido que lidiar personalmente desde hace mucho tiempo”.
Damián no concreta todavía cómo podría materializarse ese deseo. Preguntado por el momento en el que se encuentra, responde simplemente: “Estamos en una fase de búsqueda de posibilidades”. Tampoco hay actualmente una pareja con la que haya emprendido ese proyecto. “No, ojalá”, responde cuando se le pregunta directamente. “Estoy abierto a todo”.
La confesión llega poco más de dos meses después de que anunciara públicamente uno de los mayores giros de su vida. Tras casi veinte años de vida religiosa, el redentorista comunicó en junio que se retiraba definitivamente del ejercicio del ministerio sacerdotal después de “casi tres años de preguntas, de búsqueda, de silencios y de una profunda lucha interior”.
Entonces evitó hacer públicas todas las razones que habían desembocado en la decisión. Reconoció que existían “razones de peso que me guardo” y que algunas circunstancias habían hecho su servicio misionero “enormemente difícil”, pero insistió en que se marchaba en paz y agradecido por lo vivido.
Ya entonces, sin embargo, dejó una pista sobre la vida que quería comenzar. Al hablar de su futuro, junto a la educación, la literatura, la poesía, el teatro y la creación cultural, Damián reconocía que ante él se abría también “la oportunidad de una vida nueva, compartida o de formar mi propia familia”.
Damián saltó a la popularidad en 2015, cuando participó en La Voz dentro del equipo de Antonio Orozco, aunque para entonces llevaba ya años dedicado a la vida religiosa y pastoral.
Su despedida del sacerdocio llegó mucho después y de una manera meditada. Frente a una lectura de ruptura absoluta con su pasado, él mismo ha insistido desde el principio en la continuidad entre ambas etapas, definiendo sus veinte años de vida religiosa como “la mejor escuela posible”.