Manuel Larraín, obispo precursor de la sinodalidad

En Santiago de Chile fue presentado el Epistolario de este obispo de Talca, quien además fue fundador del CELAM

Manuel Larraín, obispo precursor de la sinodalidad
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En el Campus San Joaquín de la Pontificia Universidad Católica de Chile fue presentado el volumen II del Epistolario del obispo Manuel Larraín Errázuriz, que lleva el título de “Colegialidad episcopal”.



Reúne 138 cartas de quien fuera obispo de Talca entre 1939 y 1966, las que han sido conservadas principalmente en el archivo del Obispado de esa diócesis y, de manera significativa para esta edición, en el archivo del CELAM. Estas últimas permiten reconstruir, especialmente, el período en que Larraín ejerció la presidencia del organismo y seguir de cerca el proceso de surgimiento y consolidación de una estructura destinada a acompañar la vida pastoral de las Iglesias del continente.

Fundador del CELAM

En la presentación estuvo el actual obispo de Talca, Galo Fernández; el secretario general del CELAM, Lizardo Estrada; la profesora Sandra Arenas, decana de la Facultad de Ciencias Religiosas y Filosofía de la Universidad Católica de Temuco; y Carlos Álvarez, uno de los editores de la obra.

Epistolario Larrain

Presentación del 2º volumen del Epistolario de Manuel Larraín, obispo de Talca y fundador del CELAM

Este acto se realizó en un año significativo para el Consejo Episcopal Latinoamericano, que conmemora 70 años de su creación. El organismo, aprobado por el Papa Pío XII en 1955, fue el primero de carácter continental en la Iglesia y tuvo entre sus principales impulsores al obispo de Talca, Manuel Larraín. También en este año se conmemoran los 60 años de su Pascua.

La publicación permite acercarse a la obra y legado del obispo Larraín: su preocupación por las condiciones especialmente de los campesinos, gran parte de la población de su diócesis. Impulsó un proyecto de reforma agraria en terrenos del obispado, defendió la creación de organizaciones sindicales católicas para los campesinos y favoreció la llegada de congregaciones religiosas dedicadas a la educación de sectores desfavorecidos.

Esta mirada social estuvo acompañada por una convicción pastoral: la Iglesia debía conocer la realidad antes de diseñar sus respuestas. En una de sus cartas, Larraín advertía sobre el riesgo de actuar sin un conocimiento adecuado del contexto y planteaba la necesidad de una pastoral adaptada y coordinada para América Latina.

Xavier Morales, director de Investigación, Publicaciones y Biblioteca de la Facultad de Teología, recordó: 

  • El primer volumen del epistolario estuvo dedicado al catolicismo social.
  • El segundo aborda la colaboración entre los obispos y prepara el camino para
  • El tercer volumen que completará otras dimensiones del pensamiento y ministerio de Larraín.

Adelantado a su tiempo

Por su parte, el obispo Fernández destacó que las cartas presentan un pensamiento que se va construyendo “en medio de la historia”, atravesado por tensiones y conflictos. Allí aparece, dijo el obispo, una enseñanza especialmente significativa: la colegialidad episcopal se construye entre personas que pueden pensar diferente, confrontarse y buscar caminos comunes. En ese proceso de escucha y búsqueda de comunión, sostuvo, ya se anticipa un espíritu que posteriormente adquirirá mayor fuerza en el Concilio Vaticano II y en la comprensión de la Iglesia como pueblo de Dios. “Hay espacio para la divergencia, pero también una búsqueda de fidelidad y comunión”, señaló.

Lizardo Estrada CELAM

El secretario general del CELAM, Lizardo Estrada, definió a Larraín como un “obispo adelantado a su tiempo”

El Secretario General del CELAM, quien participó de manera virtual, definió a Larraín como un “obispo adelantado a su tiempo”, especialmente por sus reflexiones sobre la Iglesia como pueblo de Dios y por el papel que otorgaba a los laicos.

Hizo hincapié en que muchas de las preocupaciones que hoy forman parte de la reflexión sinodal ya estaban presentes en los escritos de Larraín, entre ellas la corresponsabilidad y el protagonismo de los laicos. Recordó también su crítica a una formación separada de la acción: “La gran formación es el apostolado, el apostolado mismo”.

El secretario general del CELAM recordó la visión continental del obispo chileno. En una carta de 1964, Larraín planteaba la urgencia de una planificación apostólica a nivel nacional y continental, basada en la realidad histórica y sociológica de cada nación y del continente en su conjunto, con acento misionero, para atender a las nuevas generaciones y considerar también la dimensión económico-social. Para el entonces obispo de Talca esta tarea debía constituir una de las prioridades del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño.

La intervención de Estrada subrayó que la propuesta de Larraín no fue simplemente una reflexión retrospectiva sobre el Concilio. Sus cartas muestran que ya existía una búsqueda previa de articulación continental y de una respuesta pastoral propia para América Latina.

Fotografía de Manuel Larraín: sitio del Museo Histórico Nacional

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