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Órdago del obispo de Barbastro sobre Torreciudad: renunciará si la Virgen no vuelve a su ermita

| 31/08/2026 - 14:16

  • Ángel Pérez Pueyo reclama que la Santa Sede controle las cuentas del enclave del Opus Dei y que la talla de Nuestra Señora de los Ángeles retorne a su templo milenario
  • Con el litigio contra el Opus Dei sin resolverse desde 2020, el pastor cuestiona la “especie de mediación” del comisario pontificio en estos meses: “No pedimos privilegios”





El obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo, mueve ficha. Un año después de denunciar en una homilía el apoyo explícito recibido por Francisco en el caso Torreciudad, el pastor lanza un comunicado en el que reclama que el Vaticano controle directamente las cuentas y la pastoral del centro de espiritualidad mariana vinculado al Opus Dei. En paralelo, reivindica una vez más el retorno de la talla de Nuestra Señora de los Ángeles, que actualmente se custodia en el espacio tutelado por la Obra, a su ermita original. Y lanza un órdago: “Vuestro pastor nunca firmaría ese improbable expolio a vuestra dignidad. Pondría en tal caso mi cargo a disposición por lealtad a nuestro pueblo”.



 El ultimátum o del verano pasado no fue bien acogido en algunos despachos curiales ni en la realidad eclesial fundada por san Josemaría Escrivá de Balaguer. Incluso algunos obispos criticaron sotto voce que desvelara alguna comunicación privada con Jorge Mario Bergoglio para argumentar su defensa. Sin embargo, hoy, como en aquel momento, Pérez Pueyo tiene claras sus prioridades, tal y como expone en el comunicado de hoy: “Prefiero dejar un ejemplo de fidelidad a nuestra historia y nuestra memoria que traicionar aquello que uno tiene el deber de custodiar”.

Sin resolución

Incluso hay quien vaticinó que el órdago de Pérez Pueyo se traduciría en una inmediata defenestración, sacándole de la diócesis aragonesa o con una jubilación anticipada. Sin embargo, la resolución del litigio sobre Torreciudad no llega y el operario diocesano de 70 años continúa al frente de la Iglesia que peregrina en esta región del Alto Aragón.

En cualquier caso, Pérez Pueyo expone en el texto hecho público hoy que ya solicitó a León XIV que el enclave fuera reconocido precisamente como “santuario internacional dependiente directamente de la Santa Sede”, con el fin de que Roma “supervise su realidad económica y pastoral”.

Sin compensación económica

De esta manera, el obispo busca borrar cualquier sombra de duda sobre la motivación del enfrentamiento con esta realidad eclesial, ya que se le llegó a acusar de querer obtener rédito financiero de los ingresos de Torreciudad o de tutelar su pastoreo. “Hemos renunciado a cualquier compensación económica. No reclamamos el gobierno del nuevo templo, ni sus bienes, ni sus cuentas, ni las entidades o empresas vinculadas a su gestión”, deja caer Pérez Pueyo sobre las acusaciones sobre querer aumentar el cepillo diocesano a costa del Opus Dei.

Fue en 2020 cuando la Prelatura se dirigió al Obispado con una petición de novación contractual sobre el centro de peregrinaciones vinculado a la Obra. Se inició entonces un diálogo que desembocó en un conflicto público en el verano de 2023. En manos de Roma está dilucidar la actualización de los estatutos vinculados a un enclave que la Diócesis cedió en 1962 a través de un contrato por tiempo indefinido a la Obra y que incluye una ermita, la imagen de la Virgen, una hospedería y unos terrenos anejos que incluyen un macrotemplo.

Estatutos en fase final

En paralelo, León XIV continúa sin pronunciarse sobre el proceso abierto de adecuación de los estatutos del Opus Dei, un proceso que abrió Francisco. Según fuentes de la realidad eclesial, se encontraría “en sus fases finales”, aunque nadie se aventura a dar una fecha definitiva.

Con estos elementos sobre la mesa, hay quien ha especulado sobre si los tiempos y la postura de la Santa Sede ante la polémica de Torreciudad podrían estar condicionados por la resolución definitiva de la gran reforma de estatutos generales.

Responsable cuestionado

En medio de esta doble encrucijada, el obispo de Barbastro denuncia en su escrito la postura adoptada en este tiempo por Alejandro Arellano, decano del Tribunal de la Rota y comisario plenipotenciario para este caso nombrado por Francisco en octubre de 2024. “He contemplado en estos meses cómo el comisariado plenipotenciario sobre el complejo de Torreciudad se transformaba en una especie de mediación entre ellos y la diócesis, como si este pueblo que esperaba justicia tuviese que aceptar renuncias en vez de defender sus derechos, que originó precisamente la comisión de Torreciudad”, escribe el pastor de su puño y letra.

“La firmeza no es enemiga de la comunión”, añade luego, con otro recado añadido: “La comunión no implica ceder en la dignidad. La caridad no obliga a llamar justo a lo injusto. La paz de la Iglesia no puede levantarse sobre el silencio de un pueblo al que se pide que renuncie a su propia memoria”. Eso sí, reconoce “todo el bien espiritual” realizado por el Opus Dei en Torreciudad como “gran foco universal de evangelización mariana”.

Responsabilidad pastoral

A partir de ahí, explica que el Pontífice argentino nombró a Arellano como comisario de Torreciudad, no de la Diócesis de Barbastro-Monzón. “Esta Iglesia particular no ha sido comisariada y conserva intacta la responsabilidad pastoral que le corresponde sobre la fe de su pueblo, su piedad popular y la memoria que le ha sido confiada”, subraya con contundencia.

Alejandro Arellano, decano del Tribunal de la Rota. Foto: Archivo Vida Nueva

“Desde esa memoria nace también la petición que esta Iglesia particular ha sostenido con paciencia y firmeza: que Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad permanezca en su ermita-santuario, su casa milenaria”, sentencia. Y apostilla justo después: “No pedimos privilegios”.

El obispo de la diócesis aragonesa toma como punto de partida para este nuevo comunicado la romería de Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe y Sobrarbe que tendrá lugar el próximo 5 de septiembre. Ese día, la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad volverá por unas horas a la ermita-santuario donde fue venerada durante más de diez siglos hasta que hace cincuenta años fue trasladada al epicentro de las peregrinaciones de la realidad eclesial.

Memoria histórica

“Después de más de cincuenta años, nuestra Madre retorna a casa”, escribe Pérez Pueyo, recordando que fue allí donde la imagen fue venerada por los propios padres del santo para que recuperara su salud. Además, subraya cómo en la ermita fueron muchos los lugareños que pusieron en riesgo “la propia vida en tiempos de persecución y guerra” para defender a la Virgen.

Más allá de este argumentario emocional, Pérez Pueyo expone que “durante estos últimos años la Diócesis ha reunido documentación histórica y jurídica que, a nuestro juicio, impide considerar la salida de la imagen de su ermita como una renuncia voluntaria de este pueblo a su custodia y a su lugar originario”.

Procesión de la Virgen de Torreciudad el 17 de agosto de 2024. Foto: Santuario de Torreciudad

“Antes del actual templo, antes de las controversias y antes de cualquiera de nosotros, durante más de un milenio esta imagen estuvo unida a esta tierra y a su ermita”, comenta para justificar el regreso a su espacio original. “Y su salida autorizada, acorde a derecho, no nos consta en los archivos ni del Cabildo ni de la Diócesis”, remarca el obispo.

Las palabras de Bergoglio

En el comunicado, Pérez Pueyo repasa el apoyo reiterado de Francisco a esta demanda, como en la carta en la que le lanzó una encomienda: “No cedás”. Además, rememora un diálogo posterior en el que le dijo: “Ángel, ¿bajaron ya a la Virgen?”. De la misma manera, recuerda cómo en un manuscrito fechado el 13 de octubre de 2024 le alertó de “las intrigas mafiosas que están en curso”.

“Esas palabras pesan sobre mi conciencia de obispo y pastor de este pueblo de Barbastro-Monzón, sobre todo cuando lo que está en juego toca la dignidad de un pueblo pequeño y humilde, que quizá no tenga poder, pero tiene memoria”, añade.

En esta misma línea, relata que “hay momentos en que un pastor debe preguntarse no qué le resulta más cómodo, sino qué ejemplo dejará a su pueblo”. “Yo no puedo firmar, aprobar ni consentir una fórmula que prive a este pueblo de Barbastro-Monzón de su propia Madre, o que la convierta en alguien extraño que haga algunas visitas a sus hijos desde casa ajena”, comenta.

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