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León XIV asegura que “las adicciones” son reflejo del fracaso de un mundo deshumanizado

| 27/08/2026 - 20:41

El Papa ha recibido a los participantes del Encuentro sobre prevención de adicciones, realizado en Santa Sede del 25 al 27 de agosto, en audiencia privada





El papa León XIV ha recibido a los participantes del Encuentro “Respuesta basada en la fe a las drogas y al reclutamiento criminal de jóvenes: un diálogo desde América Latina y el Caribe hacia el mundo”, realizado en Santa sede del 25 al 27 de agosto.



En su saludo protocolar ha agradecido al Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) y a la Organización de los Estados Americanos (OEA), como a la Pontificia Comisión para América Latina y la Pontificia Academia para la Vida, por haber organizado este espacio interconfesional de diálogo y escucha.

Recordó que “las adicciones son un fenómeno complejo que pone de manifiesto el fracaso de un mundo deshumanizado. El sufrimiento de los jóvenes nos reclama respuestas integrales”.

También destacó la presencia de agentes pastorales, docentes e investigadores venidos desde Asia, África, Europa y América, quienes con su presencia “nos recuerdan que el sufrimiento y la esperanza no tienen fronteras”.

Cuatro puentes de acción

El Papa animó a los participantes a seguir reconstruyendo el tejido comunitario a partir de la prevención comunitaria, atención científica, justicia con rostro humano y acompañamiento pastoral cercano.

Indicó que en el encuentro han convergido cuatro puentes, que “convergen cuatro puentes que representan otras tantas vías de colaboración en este ámbito”. El primero, la relación entre la Iglesia y organismos internacionales, destacando la alianza que el Celam y OEA han logrado adelantar en materia de prevención.

Estas acciones han permitido a ambas instancias tejer redes de acompañamiento y que, incluso, ha permitido al Celam “la presentación del Manual de la Pastoral Latinoamericana de Acompañamiento y Prevención de las Adicciones”.

El segundo puente se refiere a la relación entre la ciencia y la fe. Sobre este particular, señaló que “la Iglesia no interviene en la problemática de las drogas” para competir con las neurociencias, la psiquiatría o la salud pública sino que “procura iluminarla desde el Evangelio con una comprensión integral de la persona humana”.

El tercer puente versa sobre la presencia de la Iglesia en los cinco continentes. Desde esta perspectiva mencionó que los agentes han podido “compartir sus dolores, esperanzas y entusiasmos pastorales”.

El último puente es ecuménico, porque la Iglesia católica y las otras comunidades eclesiales “encuentran un lenguaje común muy elocuente desde la fe para acompañar e integrar a los jóvenes en sus necesidades y sueños”.

Una familia universal

León XIV se ha detenido en un aspecto que ha considerado clave para ahondar en la prevención: la familia.

Para ello, hizo un recorrido histórico- teológico desde el Concilio Vaticano II, pasando por el pontificado de Juan Pablo II, hasta llegar a tiempos de Francisco, quien aseguraba que “Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás”.

En ese paralelismo, Prevost pone de relieve que la mejor forma de prevenir el flagelo de las drogas es “una buena familia”, puesto que “somos testigos del dolor de muchas familias rotas, ya sea por el consumo de drogas, la violencia, el reclutamiento criminal de un hijo, la pobreza o la falta de oportunidades que empujan al costado del camino”.

“Aquí queda expresado el núcleo de la misión que ustedes llevan adelante: que la Iglesia sea una familia, incluyendo especialmente a las personas que sufren”, finalizó.

León XIV animó a los particiantes a ser una familia universal para prevenir el flagelo de las adicciones. Foto: PLAPA

 

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