Vaticano

León XIV llama a los fieles a no ser “espectadores mudos” y reivindica el valor de la reforma litúrgica

| 26/08/2026 - 11:03

Durante su catequesis, el pontífice subrayó que la liturgia debe adaptarse a las necesidades de cada época para fomentar una participación consciente





Durante la audiencia general celebrada en la Basílica de San Pedro, el papa León XIV dedicó su última catequesis a la Constitución ‘Sacrosanctum Concilium’, centrando su reflexión en las reformas de las acciones rituales del Pueblo de Dios. El pontífice explicó que el diálogo con Dios no puede reducirse a un monólogo y que, por tanto, los creyentes están llamados a ofrecer mucho más que su simple presencia física.



La fuerza de la reforma

Recordando los principios del concilio, el Papa hizo hincapié en que la Iglesia se preocupa vivamente por que los fieles no asistan a la celebración como extraños, empleando los términos del documento para advertir que no deben permanecer como “espectadores mudos” ante el misterio de la fe. En este sentido, el pontífice argumentó en su discurso que “puesto que los gestos y las palabras de la sagrada liturgia son decisivos para realizar esta experiencia, la participación de los fieles no puede ser pasiva”.

Para contextualizar este proceso de renovación, el Obispo de Roma recordó que la liturgia es una realidad viva que, a lo largo de su historia, ha estado sujeta a desarrollos y cambios para adaptarse a las exigencias de las distintas épocas. Citando una carta enviada en 1962 por el entonces arzobispo de Milán y futuro papa Pablo VI, León XIV rememoró que la liturgia “es expresión sincera tanto de lo divino como de lo humano”, destacando su irrenunciable función didáctica y su naturaleza como “voz de coloquio con Dios”.

Asimismo, el pontífice aclaró que las celebraciones constan de partes inmutables, por ser de institución divina, y de elementos susceptibles de variación si han dejado de ser idóneos o de responder a su íntima naturaleza. Esta voluntad de reforma general, subrayó, no surgió de forma repentina, sino que se enmarca en la tradición viviente de la Iglesia, recogiendo el anhelo de predecesores como Pío XI, Pío XII y san Juan XXIII por simplificar y hacer más inteligibles los ritos para el pueblo.

Sacramento de la unidad

Además, el Papa advirtió que la correcta comprensión de esta evolución histórica permite rechazar los abusos que, debido a la absolutización o a la mala interpretación de los principios originales, se siguen produciendo en algunos sectores de la Iglesia durante la etapa posconciliar. Frente a las desviaciones que reducen la liturgia a meras acciones privadas, León XIV reafirmó con firmeza que las celebraciones deben manifestar siempre el “sacramento de la unidad”.

Por ello, recordó que es responsabilidad de los pastores custodiar y promover una liturgia que resplandezca por su noble sencillez y refleje el rostro de una Iglesia unida, santa, católica y apostólica. Para concluir su catequesis, el Pontífice ofreció una profunda reflexión al asegurar que “una tal liturgia será también un fundamental vehículo de evangelización, el instrumento de gracia a través del cual, como enseña el Concilio, podremos aprender a ofrecernos a nosotros mismos y, por la mediación de Cristo, seremos perfeccionados en la unidad con Dios”.

León XIV en la audiencia general. Foto: EFE

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