El secretario vaticano para las Relaciones con los Estados se reúne con el ministro de Exteriores ruso para abrir vías de diálogo
Rueda de prensa conjunta del arzobispo Gallagher con el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Lavrov. Foto: Vatican Media
En el marco de la visita institucional a Moscú, el secretario vaticano para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales, el arzobispo Paul Richard Gallagher, sostuvo un prolongado encuentro bilateral con el ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi Lavrov. La reunión, celebrada en la sede de representación del Ministerio y que se extendió por más de una hora con la presencia del nuncio apostólico Giovanni d’Aniello, sirvió para abordar en profundidad la delicada coyuntura internacional y explorar vías concretas de entendimiento.
Durante la posterior comparecencia conjunta ante los medios de comunicación, según informan los medios vaticanos, el alto diplomático de la Santa Sede transmitió con firmeza el ferviente llamamiento del papa León XIV para lograr el cese inmediato de las hostilidades armadas y poner fin al desgarrador sufrimiento que padece la población civil.
A lo largo de las conversaciones, Gallagher subrayó con claridad que la postura del Vaticano ante el actual escenario bélico permanece inalterable, recalcando que el conflicto no puede ser resuelto por medios militares. En este sentido, la representación pontificia enfatizó la necesidad de generar de manera urgente el ambiente y las condiciones propicias que permitan activar un proceso político y diplomático auténtico.
Asimismo, la diplomacia vaticana apeló formalmente a la buena voluntad y a la apertura de las partes involucradas, instándolas a acatar de forma rigurosa los preceptos del derecho internacional y del humanitario, con especial foco en la protección de la población civil, el resguardo de las infraestructuras críticas, la atención a los heridos y el trato digno a los prisioneros de guerra.
El representante vaticano aseveró con determinación que “esta guerra debe llegar a su fin”, advirtiendo sobre el incesante incremento en el número de víctimas mortales en ambos bandos y el continuo deterioro de las condiciones de vida de las comunidades locales.
Para la Santa Sede resulta indispensable detener de inmediato las hostilidades y comenzar a proyectar el diseño de las relaciones futuras, evitando así quedar cautivos de las ofensas y errores del pasado y quitando oxígeno a la espiral de odio. En esta línea, se remarcó que cualquier avance tangible en el plano humanitario contribuirá no solo a mitigar el dolor de los afectados, sino también a reconstruir un umbral mínimo de confianza recíproca entre las partes en conflicto.
Para dar continuidad a estas gestiones de intermediación y ofrecer los “buenos oficios” de la Iglesia en la búsqueda de la paz, se recordó además la trascendencia de la inminente misión que desarrollará el cardenal Zuppi en territorio ruso.
Por su parte, el canciller ruso Serguéi Lavrov expresó su reconocimiento hacia la predisposición de la Santa Sede para mantener abiertos los canales de diálogo y por su constante compromiso con la causa de la paz. Lavrov coincidió plenamente con el alto representante vaticano sobre la urgencia de intensificar la cooperación mutua en las cuestiones humanitarias vinculadas al conflicto, calificando la conversación mantenida como muy útil.
El viaje oficial también otorgó un espacio relevante al papel transformador de las instituciones eclesiales en la construcción de la paz y la reconciliación social. Gallagher reivindicó el valioso trabajo espiritual y de asistencia que desempeñan las iglesias y comunidades eclesiales locales en favor de las personas más frágiles y desprotegidas.
La jornada concluyó en la noche del martes con un encuentro entre Gallagher y el metropolita Antonij de Volokolamsk, responsable de Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú, quien manifestó su satisfacción por los constantes y cordiales contactos que mantienen ambas Iglesias y la Santa Sede.