Patrick E. Kelly, con León XIV
No suele ser habitual que el Bollettino de la Santa Sede incluya un único nombramiento. Menos aún que solo se dé a conocer la incorporación de una sola persona a los equipos de los departamentos vaticanos. De ahí, parte de la relevancia de la designación papal que hoy se ha dado a conocer. Desde este mediodía, el estadounidense Patrick E. Kelly es miembro del Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida.
Kelly es el actual Caballero Supremo de los Caballeros de Colón, una de las organizaciones eclesiales con mayor presencia pública en Estados Unidos y que podría considerarse la mayor entidad católica con capacidad financiera del planeta, por encima de otras realidades como el Opus Dei, Comunión y Liberación, el Camino Neocatecumenal o cualquier congregación como los jesuitas o los salesianos.
¿El motivo? Desde su nacimiento, cuentan con una empresa aseguradora propia denominada Knights of Columbus, que nació como respuesta a las dificultades por discriminación de muchos trabajadores católicos, principalmente migrantes italianos e irlandeses, para conseguir prestaciones de todo tipo para sus familias. Es así como se fue fraguando esta compañía de seguros, que cuenta con más de 100.000 millones de dólares de seguros en vigor y más de 26.000 millones de dólares de activos bajo gestión.
Se calcula que los Caballeros de Colón cuentan con más de 2,1 millones de miembros en todo el mundo, con una actividad que se extiende más allá de su país de origen, con una presencia más que significativa en Canadá, México, Filipinas, Francia o Corea del Sur. Desde hace un tiempo vienen valorando la posibilidad de aterrizar en España, según ha podido confirmar Vida Nueva de fuentes episcopales de nuestro país.
Según su informe anual de 2025, solo en este último año han destinado más de 197 millones de dólares a causas sociales, dedicando 48 millones de horas al servicio de los demás. Además, están detrás de parte de la restauración del baldaquino de Bernini en la basílica de San Pedro para el reciente año jubilar, así como de la restauración de la Cátedra de San Pedro.
Fundados en 1882 por el sacerdote Michael J. McGivney, este cura quiso dar protección económica y apoyo comunitario a las familias católicas que atravesaban dificultades, por ejemplo, la muerte del padre, para que no tuvieran que depender de la beneficencia.
Su impronta va en línea con la marcada por el Episcopado norteamericano, aunque hay quien considera que son los Caballeros de Colón quienes influyen también como ‘think tank’ en los obispos estadounidenses. Implacables en la lucha contra el aborto y la eutanasia y en contra de las uniones homosexuales, en materia migratoria no se distancian del posicionamiento eclesial oficial, enfrentándose a Donald Trump en cuestiones como la separación de las familias en la frontera entre Estados Unidos y México. Es decir, sin margen de maniobra en moral sexual y bioética, de la misma manera se implican para materializar los principales postulados de la Doctrina Social de la Iglesia. De hecho, presumen de haber sido fundados por migrantes e hijos de migrantes, por lo que consideran la defensa de este colectivo parte de su identidad.
Elegido en enero de 2021, fue renovado hace tres años en su puesto. Tiene 62 años y es un capitán retirado de la Marina de Estados Unidos. Su ascenso fue considerado natural, en tanto que hasta liderar a los Caballeros de Colón era el número dos.
Es el primero de los catorce responsables de esta plataforma católica que es elegido por un Papa para formar parte de un dicasterio romano. El gesto de León XIV es significativo en tanto que participará como asesor en las sesiones plenarias del ‘ministerio’ vaticano que preside el cardenal irlandés Kevin Joseph Farrell.