Vaticano

El Papa inicia su visita a San Marino reivindicando la libertad de conciencia, la diplomacia y el “cuidado de lo humano”

| 22/08/2026 - 10:57

La república más antigua del mundo vive una jornada histórica recibiendo a León XIV en el Palazzo Pubblico





La pequeña República de San Marino ha sido el escenario del inicio del viaje pastoral del papa León XIV este sábado, 22 de agosto de 2026, una jornada histórica que une al Vaticano con la república más antigua del mundo en el centenario del establecimiento formal de sus relaciones diplomáticas.



La jornada comenzó a las 8:00 horas con la salida del pontífice desde el helipuerto del Vaticano. Tras un vuelo de 45 minutos, el helicóptero papal aterrizó a las 8:45 horas en la Aviosuperficie de Torraccia. A su llegada, León XIV fue recibido solemnemente por los Capitanes Regentes, Alice Mina y Vladimiro Selva, acompañados por una amplia delegación oficial que incluyó al Secretario de Estado para Asuntos Exteriores, Luca Beccari; al obispo de San Marino-Montefeltro, Domenico Beneventi; y al Nuncio Apostólico, Edgar Peña Parra.

Tras saludar a los fieles congregados en el aeródromo, el Papa se trasladó en coche hacia la Piazza Garibaldi y recorrió a pie el tramo final hasta la Piazza della Libertà, donde se le rindieron honores militares con la interpretación de los himnos de San Marino y del Vaticano. Posteriormente, el pontífice accedió al Palazzo Pubblico para saludar a los Secretarios de Estado y mantener un encuentro privado con los Capitanes Regentes en la Sala del Consejo de los XII, firmando el Libro de Huéspedes Ilustres y saludando a los anteriores regentes, Matteo Rossi y Lorenzo Bugli.

“Libertad” y la primacía de la conciencia

El acto central de la mañana tuvo lugar en la Sala del Consejo Grande y General frente a las Autoridades y la Sociedad Civil. En su discurso, León XIV quiso destacar el profundo vínculo histórico entre la Santa Sede y la república partiendo del lema fundacional del país: ‘Libertas’ (Libertad). El Pontífice advirtió a los presentes de que “no hay verdadera libertad civil sin libertad personal”, un principio que exige obligatoriamente “el respeto y la promoción de la dignidad de la persona humana”.

Para el Papa, promover esta libertad conlleva necesariamente “defender los espacios de la conciencia”. Por ello, quiso recordar a todos aquellos hombres y mujeres que, a lo largo de la historia, se han convertido en “mártires de la libertad porque testimonian precisamente la primacía de la conciencia”. Además, trasladó su admiración y solidaridad hacia quienes, en pleno contexto actual de adversidad, no traicionan a su propia conciencia.. Asimismo, León XIV alertó contra la “idolatría que guasta a la raíz” aquellos proyectos que se escudan en la libertad pero que terminan siendo “esclavos de los ídolos y del poder”.

“Laboratorio de buena política” y diplomacia de paz

Durante su intervención, León XIV defendió firmemente la diplomacia y el multilateralismo frente a las “comunicaciones impulsivas, las retóricas agresivas y las lógicas de potencia que marcan nuestro tiempo”. En este sentido, instó a las autoridades a usar “hasta el extremo la humildad y la paciencia” para dialogar con todos, incluso con aquellos interlocutores “más incómodos” o que carezcan de legitimidad aparente, con el noble fin de “avivar una pacificación”.

El Papa subrayó el inmenso valor de un Estado pequeño y “a medida de hombre” como San Marino, considerándolo un auténtico “laboratorio de buena política” donde, sin que el Estado pierda su laicidad, se pueden aplicar los principios de la doctrina social católica. En este laboratorio institucional, de cara a su próximo Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, el objetivo supremo debe ser “la cura del humano”.

León XIV recordó que “la calidad de una civilización no se mide por la potencia de sus medios, sino por la cura que sabe ofrecer”, destacando la importancia de saber “reconocer al otro como rostro y no como función”. Como ejemplo práctico de esta sensibilidad, el Papa elogió la tradicional hospitalidad sammarinense y su reciente apoyo al pueblo ucraniano frente a un derecho internacional que a menudo aparece “desatendido si no directamente pisoteado”.

Al término de los discursos y tras el tradicional intercambio de regalos, el papa León XIV, acompañado por los Capitanes Regentes, se asomó al balcón central del Palazzo Pubblico para impartir un breve saludo y su bendición a los fieles presentes en la plaza. “¡Buenos días! ¡Buenos días a todos! Os agradezco sinceramente vuestra acogida en este precioso día. Estoy realmente contento de estar aquí con vosotros, de saludaros y de disfrutar de la belleza, la historia, la tradición y la fe de este gran pueblo de San Marino”, señaló desde el balcón.

El Papa deseó a los presentes “que viváis siempre con auténtica libertad, con la auténtica libertad en Cristo Jesús, con la verdad, y que estéis siempre unidos en este espíritu acogedor. ¡Mis mejores deseos para todos!” Finalmente, se trasladó a pie hacia la Basílica de San Marino para iniciar su esperado encuentro con la comunidad eclesial.

El papa León XIV en San Marino. Foto: EFE

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