Vaticano

El Papa abraza a los enfermos en la catedral y celebra la “autoridad como servicio” en una multitudinaria misa en el puerto

| 22/08/2026 - 19:02





Tras la intervención en la Feria de Rímini, el papa León XIV dedicó la recta final de la tarde del sábado a los más vulnerables y a la celebración eucarística junto al mar. Dejando atrás las instalaciones del ‘Meeting’ y pasando junto al histórico Arco de Augusto, el pontífice llegó en coche a la catedral de Rímini, dedicada a Santa Colomba, para mantener un encuentro cercano con los enfermos, las personas con discapacidad y los pobres asistidos por Cáritas.



“Vosotros estáis en casa”

La cita comenzó con el emotivo saludo del obispo de Rímini, Nicolò Anselmi, quien presentó al Papa a todos aquellos fieles que están atravesando “una subida empinada de la peregrinación”. En su mensaje, el prelado quiso reafirmar el compromiso y la fidelidad de la diócesis con el ministerio petrino: “Santo Padre, en nombre de todos le digo que queremos ayudarle en el desarrollo de esta tarea tan grande; también nosotros, con usted y como Pedro, queremos a Jesús y queremos amarnos entre nosotros”, sentenció.

Tomando la palabra, León XIV se dirigió a los presentes con un mensaje de consuelo: “¡Esta es la catedral de Rímini, y aquí vosotros estáis en casa!”. El obispo de Roma recordó que el Señor Jesús siempre “acogía y ponía en el centro” a las personas enfermas o pobres “para curarlas, para restituirles una vida según su dignidad”. Con esta actitud, explicó el Papa, Cristo “mostraba a todos los signos del amor de Dios, de su infinita misericordia”. Por ello, invitó a todos los fieles a “dejarnos curar por Jesús, dejarnos perdonar, convertir, y después caminar juntos en su Iglesia”, la comunidad que Él formó para llevar el Evangelio al mundo.

León XIV en la catedral de Rímini. Foto: Vatican Media

La vocación de servicio

Tras el encuentro en la catedral, el Papa se trasladó al Puerto de Rímini, donde presidió la multitudinaria Santa Misa que puso el broche de oro a su viaje pastoral. Durante su homilía, el pontífice reflexionó sobre el papel del poder en la comunidad cristiana, recordando que “en la Iglesia, a todos los niveles, la autoridad es servicio”. Citando al siervo de Dios Oreste Benzi, sacerdote local fundador de la Comunidad Papa Juan XXIII, señaló que la vocación cristiana consiste “en dejarnos conformar a Cristo pobre, a Cristo siervo, a Cristo que expía el pecado del mundo”.

Asimismo, León XIV subrayó que la misión de todo bautizado implica “abrazar, reunir, acoger, liberar, perdonar, emancipar a cualquiera que sea prisionero del pecado”.

Aprovechando el carácter turístico de la región de Romaña, conocida por sus valores de “honestidad, de gratuidad, de benevolencia”, el Pontífice advirtió sobre las falsas evasiones modernas de quienes huyen de la vida ordinaria como si fuera una prisión. “El lugar más verdadero en el que encontrar descanso, en el que encontrar a Dios para encontrarnos verdaderamente entre nosotros, no está fuera, en el caos, sino dentro de nosotros, en lo profundo del alma”, sentenció el Papa.

El mar como vehículo de fraternidad

Al término de la celebración eucarística, el obispo Anselmi dirigió un nuevo mensaje de agradecimiento al Papa en nombre de toda la asamblea, anunciando compromisos caritativos concretos como financiar un campo de fútbol de césped sintético para la prisión local y apoyar un proyecto hospitalario en Gaza. También hizo una llamada a la integración ante la llegada de inmigrantes de diversas partes del mundo, reclamando que “nuestro mar debe ser un vehículo de amor y de fraternidad”.

Concluida la Misa y tras despedirse de las autoridades civiles y religiosas que lo habían acogido a su llegada, el papa León XIV despegó en helicóptero desde el mismo Puerto de Rímini, aterrizando de regreso en el helipuerto del Vaticano una hora más tarde, según las previsiones, y poniendo fin a su visita apostólica.

Llegada de León XIV al puerto de Rímini. Foto: EFE

Noticias relacionadas