Dos documentos oficiales fechados en julio y agosto de 2026 han revelado la nueva estructura de gobierno del Instituto del Verbo Encarnado (IVE), la cual operará bajo la autoridad absoluta de un delegado pontificio, el obispo de Málaga José Antonio Satué. Esta reestructuración destaca por no ser el resultado de una elección interna de los miembros del instituto, sino que nace de un mandato directo de la Santa Sede.
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Según el decreto firmado en Málaga el 25 de julio de 2026, Satué ratifica que ejerce todos los poderes de gobierno del IVE, sin actuar como un mero asesor o mediador externo, sino ejerciendo la autoridad conferida por el papa Francisco mediante un decreto del 8 de diciembre de 2024. Para llevar a cabo esta labor, el delegado ha designado a un equipo de colaboradores de su confianza, nombramientos que recibieron la conformidad del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica el pasado 14 de julio.
Un equipo ajeno para las áreas clave
El aspecto más llamativo del nuevo organigrama, detallado en un documento biográfico publicado el 18 de agosto, es su composición altamente externa. De las ocho personas que integran la cúpula, incluyendo al propio delegado pontificio, seis provienen de fuera del IVE, habiendo sido seleccionadas por su experiencia en gobierno, derecho canónico, economía y formación.
El núcleo de colaboradores queda distribuido de la siguiente manera:
- Sacerdote Ervens Darío Mengelle (IVE): Asume el cargo de vicario general.
- Giampietro Pettenon: religioso salesiano, encargado de la economía general.
- Sacerdote Diógenes Valentín Urquiza (IVE): Consejero general y responsable del área de monasterios.
- Giampiero Gambaro: Sacerdote capuchino, asume como consejero general y responsable de la procuraduría, lo que abarca cuestiones jurídicas, institucionales y de representación.
- Paolo Crivelli: Sacerdote de la Fraternidad Franciscana de Betania, designado consejero general y responsable de la formación.
A este equipo se suman el sacerdote pasionista Antonio Munduate y Francisco García Villalobos, un abogado y canonista laico de la diócesis de Málaga, quienes continuarán con las funciones de la Secretaría General. Toda esta estructura organizativa no tiene autoridad independiente, sino que está estrictamente supeditada a monseñor Satué y a las disposiciones del Dicasterio.
El silencio sobre las víctimas de abusos
A pesar del nivel de detalle con el que los documentos presentan los nombramientos, las responsabilidades y las trayectorias de los nuevos líderes, los textos omiten cualquier información sobre las denuncias que han afectado a la institución. No se hace referencia alguna a investigaciones, medidas de atención a las víctimas, protección para los denunciantes, ni se aborda la publicación de resultados o la asunción de responsabilidades institucionales, según han informado los responsables del proceso.
La comunicación oficial confirma que el enfoque central es la reorganización gubernamental, sin explicar públicamente el desarrollo que se está haciendo de los abusos y sus consecuencias. Con esta estructura operando ya bajo una estricta tutela pontificia, el principal desafío del nuevo gobierno está en la verdadera transparencia, rendición de cuentas y justicia para aquellos que han denunciado abusos en el entorno del IVE. Si este gobierno logra atajar bien esta cuestión, la continuidad del instituto no estará en peligro hechas la necesaria purificación.
