En el centenario de la muerte de los santos Manuel Morales, Luis Batis, Salvador Lara y David Roldán, recuerda que su delito en aquel momento fue querer profesar su fe en el Dios de la vida
Nuncio apostólico en México, Joseph Spiteri. Foto: Arquidiócesis de Durango
El nuncio apostólico en México, Joseph Spiteri, presidió una misa en el Nuevo Santuario de los Santos Mártires, en Chalchihuites, Zacatecas, lugar donde murieron los santos mártires duranguenses.
En el centenario de la muerte de los santos Manuel Morales, Luis Batis, Salvador Lara y David Roldán, el nuncio recordó que su delito en aquel momento fue querer profesar públicamente, libremente y pacíficamente su fe en el Dios de la vida.
Spiteri pidió a los 15 mil asistentes a la celebración del centenario de la muerte de los santos, inspirarse en ellos para “renovar nuestra decisión de seguir caminando juntos, para ofrecer nuestro testimonio de atención, de diálogo, de comprensión, de escucha a los más débiles y alejados”.
Al evento asistieron los obispos de Mexicali, Enrique Sánchez; de Torreón, Luis Martín Barraza; de Zacatecas, Sigifredo Noriega, así como los arzobispos de San Luis Potosí, Jorge Alberto Cavazos y de Durango, Faustino Armendáriz; además de sacerdotes, seminaristas, religiosas, religiosos y laicos.
En su homilía, el nuncio Spiteri aseveró que los santos mártires duranguenses “son testigos de que la verdadera libertad no es el querer hacer lo que nos dé la gana sino el poder escoger libremente y conscientemente el bien y no el mal… haciendo el bien, perdonando, esa es la verdadera libertad”.
Llamó a cuestionar si “estamos actuando según el amor de Dios, si estamos pensando en los valores del cielo, estamos llamados a realizar entre nosotros aquí en la Tierra, en el modo de ayudarnos los unos a los otros, en la atención a los más desamparados, en la misericordia y ternura”.
“¡Que la Virgen María y los santos mártires nos ayuden siempre para ser verdaderos discípulos, misioneros del Señor y para poder cantar en nuestra vida el Magnificat que ella cantó anunciando la victoria de los humildes, de los pequeños con la gracia de Dios como signo de su amor!”, deseó el nuncio.