Advierten que la propuesta presentada tiene muchos vacíos legales que vulneran los derechos de los niños, mujeres y las familias, atentando contra la dignidad humana
Reproducción asistida. Foto: Shutterstock
Los obispos ecuatorianos en su “deber moral” han expresado sus preocupaciones en torno al proyecto de Ley orgánica de reproducción humana asistida, presentado por el Parlamento en julio de este año.
Al respecto, han mencionado las implicaciones éticas morales que trae la fecundación in vitro, como las falencias legales del proyecto sin las debidas consultas, limitando el derecho a la participación ciudadana, tanto de la sociedad civil como de los propios legisladores.
Reconocen también los avances que merecen ser destacados por su coincidencia con la defensa de la dignidad humana como la prohibición del vientre de alquiler y la prioridad de la medicina reproductiva restaurativa.
Asimismo aclararon que los mueve “una profunda empatía hacia las parejas que enfrentan la infertilidad: sus expectativas legítimas, sus economías y su anhelo de ser padres merecen soluciones reales y respetuosas de su dignidad, y no promesas que las expongan a nuevos riesgos”.
Los prelados advierten sobre los riesgos de esta propuesta de Ley en lo concerniente al interés superior del niño y su derecho a la identidad al proteger el anonimato del donante por “encima del derecho del niño a conocer su origen y su procedencia familiar”.
Señalaron que en otros países donde se han aplicado medidas similares quedan en evidencia “los graves daños a la integridad psicológica y afectiva de los niños nacidos de donante anónimo”.
Además refirieron los riesgos médicos inherentes y documentados a la fecundación in vitro como malformaciones congénitas, trastornos del espectro autista, parálisis cerebral, entre otros.
“El proyecto no los reconoce y, por el contrario, trata a estas técnicas como neutrales, contraviniendo el principio de precaución en materia de salud”, sostuvieron.
Los obispos ecuatorianos también advirtieron sobre los riesgos de mercantilizar la donación de gametos (óvulo y espermatozoide) “sin establecer límites claros al uso posterior de los embriones criopreservados”.
Esto abre espacio a un modelo que puede beneficiarse – de manera discriminatoria – del riesgo económico de las personas, especialmente de las mujeres en condiciones de doble vulnerabilidad.
No se trata solo de un problema religioso, sino de la civilización, porque “la manera en que una sociedad trata a los más pequeños e indefensos define el tipo de civilización que queremos ser”.
Recordando la encíclica de Juan Pablo II Evangelium Vitae (1995), indicaron que el valor de la vida humana puede ser reconocido por todo hombre “con la luz de la razón”, creyente y no creyente, pues “está inscrito en la ley natural del corazón humano”.
“Cuando se admite que la vida naciente pueda producirse, seleccionarse, congelarse o descartarse según la voluntad de otros, no se lesiona solo una creencia: se erosiona el fundamento mismo sobre el cual toda comunidad humana”, acotaron.
Aunque valoran el esfuerzo de la Asamblea nacional de llenar “un vacío legal sobre la reproducción asistida”, recomiendan que estas deben hacerse “en armonía con la Constitución y con la jurisprudencia”.
“Manifestamos con toda seriedad que el proyecto no debe aprobarse en los términos actualmente propuestos, e instamos a los asambleístas a archivarlo”, recomendaron.
Todo ello para que los parlamentarios hagan los correctivos necesarios para trabajar en un nuevo texto, que recoja los avances alcanzados de manera transparente y respetuosa de la Constitución.
Recordaron a los asambleístas que “su mandato proviene del pueblo ecuatoriano, y ese pueblo no les ha confiado la responsabilidad de jugar con la vida de nadie”.
“Legislar sobre el origen de la vida humana es una de las tareas más graves que pueden asumir; les pedimos que la asuman con la prudencia, la humildad y el sentido de servicio que ese mandato exige”, finalizaron.